«Tenemos que adelantarnos al cambio climático»

02/11/2019

Javier Arístegui es catedrático de ecología y miembro del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Es autor principal del informe elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) de la ONU sobre Los Océanos y la Criosfera en un Clima Cambiante, en el que solo han participado dos españoles.

¿Estamos tan mal como dicen los expertos, usted entre ellos, y las expertas sobre el clima?

— Estamos en una situación a nivel de la salud del planeta muy preocupante. El cambio climático se está acelerando de forma alarmante, sobre todo en los últimos 30 años. Podremos reducir sus consecuencias, pero durante muchas décadas, más allá del período de vida de muchas generaciones, el planeta va a sufrir un cambio irreversible por causas antropogénicas, ya que el calentamiento de la Tierra va a continuar. Desde 1970 el océano ha captado más del 90% del exceso de calor que generamos por nuestras actividades y el océano – que es como la memoria de la biosfera- va soltando poco a poco ese calor. El deshielo que se está produciendo lo podremos reducir, si llegamos a un escenario de emisiones neutras en el año 2050, pero va a ir más allá del año 2300.

— Se diría que no podemos hacer nada.

__ Siempre se pueden tomar medidas para reducir los impactos y aún estamos a tiempo. Lo que no podemos hacer es revertir las consecuencias del cambio climático. Ahora, si redujéramos las emisiones a lo acordado en la COP21 de París, nuestra capacidad de adaptación sería más fácil, porque la realidad es que vamos a tener que adaptarnos a un planeta muy distinto al que tenemos ahora. De hecho, ya es diferente. El planeta que hay ahora no es el mismo que había hace 50-60 años en muchísimos aspectos. Hay tres veces más población, menos recursos, se ha perdido biodiversidad, el planeta está más caliente y los océanos más acidificados y con menos oxígeno, con las consecuencias que todos estos cambios conllevan sobre los ecosistemas marinos y terrestres y la población humana.

— En general pensamos que el planeta «va a cambiar» no que ha cambiado ya.

__ Eso es cierto, pero porque no somos conscientes de ello. Si preguntas a los pescadores de ahora te dirán que cada vez hay menos pesca, que han aparecido otras especies de aguas cálidas que antes no había, etc. Hay muchas evidencias de que el planeta está cambiando, como el deshielo parcial de los glaciares en Groenlandia, la banquisa Ártica, o los glaciares de zonas montañosas. Por otro lado, muchas ciudades costeras en el continente asiático están en peligro de inundación por la subida progresiva del nivel del mar, y en estos últimos años los fenómenos extremos de subida de nivel del mar han sido más frecuentes. No hay aún evidencia científica robusta de que vaya a aumentar la frecuencias de ciclones tropicales y extra-tropicales, pero sí de que estos eventos extremos son más intensos a nivel de viento y precipitaciones, y las proyecciones son que sigan siendo aún más intensos.

«Falta educación ambiental. Es fundamental realizar una labor profunda de divulgación social»

— Ante eso aún no estamos preparados ¿Se refería antes a eso?

__ La humanidad va más lenta, a nivel de adaptación y de medidas, de lo que ha evolucionado el cambio climático y tenemos que ponernos por delante. No se trata solo de arreglar los destrozos que puedan causar tormentas o episodios de oleaje extremos. Tenemos que adaptarnos para mitigar los impactos que estos eventos, que serán más intensos en el futuro, puedan causar sobre el litoral o el interior de los países. Por ejemplo, hay que llevar a cabo planes de previsión y adaptación para preparar las costas y no quedarnos sin playas. Sin duda, lo primero que hay que hacer es tomar medidas a nivel de mitigación de gases de invernadero, pero al mismo tiempo debemos pensar en adaptación. Si mitigamos (reduciendo las emisiones y capturando CO2) de una forma eficiente podremos alcanzar los objetivos que se acordaron en París; es decir, que para 2030 hayamos reducido 45% nuestras emisiones y que entre el 75 y el 85% del consumo sea debido a energías renovables. Pero viendo cuales son las tendencias actuales, cuesta pensar que seamos capaces de lograrlo. Si para 2050 queremos que las emisiones netas negativas sean cero, es decir, la diferencia entre lo que emites y lo que captas, tenemos que hacer una transición energética agresiva, invirtiendo mucho dinero y desarrollando estrategias de secuestro de CO2 como la reforestación del suelo o la captación de CO2 mediante soluciones basadas en el océano.

«Tenemos que adelantarnos al cambio climático»

— Es una tarea a largo plazo y nuestros gobernantes suelen pensar en mañana...

__ Muchos piensan a corto plazo, no solo los gobernantes, pero ¿qué vamos a dejar a las futuras generaciones? Es que te pones a pensar en el legado que vas a dejar dentro de 100 años y te entran ganas de llorar. El futuro, como no cambien las cosas, no es muy prometedor. Sin embargo, creo, o quiero pensar, que la sociedad está más concienciada y los gobernantes también. En todos los programas electorales hay temas referentes al cambio climático. Unos más que otros, es cierto. Para algunos es como un barniz. Creo que el Gobierno socialista en funciones y el Gobierno canario tienen interés en promover cambios y estrategias claras. Otra cosa es si van a tener la capacidad para llevar a cabo sus medidas, porque es importante tener financiación suficiente, invertir esa financiación de forma adecuada (identificando los retos más prioritarios) y conseguir la aceptación social para llevar a cabo las medidas necesarias. Puedes tener buenas ideas, pero si quieres llevar a cabo cambios en el transporte público, la electricidad o la implantación de soluciones para captar CO2, tienes que invertir mucho dinero y para ello tiene que haber una concienciación y aceptación social generalizada.

— Le digo ya que no. Basta con fijarse en el lío que se ha montado en la capital grancanaria con los carriles bici.

__ Es que falta educación ambiental. Es fundamental realizar una labor profunda de divulgación social. Esta es una de las cuestiones sobre las que más se ha debatido en el último informe del IPCC. Hay que incidir en la educación ciudadana para poder llevar a cabo medidas de gobernanza. Hay que implicar a todos los sectores sociales, incluyendo la “ciencia indígena”, la sabiduría de la gente del campo que no está plasmada en grandes trabajos de investigación en revistas de prestigio.

«El cambio climático a quien más va a perjudicar es a los países subdesarrollados o en vías de desarrollo»

— Lo cierto es que a veces se presenta el cambio climático como una cuestión de fe.

__ Eso es verdad. Cualquier negacionista empieza a soltar opiniones y las noticias falsas (o medias verdades, que son las peores falsedades) calan a menudo más que cualquier verdad. Un ejemplo lo tuvimos aquí, en Canarias, en 2017 con las famosas «microalgas». Algunos medios de comunicación insistieron en divulgar que eran tóxicas y que estaban causadas por los vertidos costeros sin tratar. Se empezó a utilizar declaraciones de aquí y de allá, que en el fondo eran opiniones no contrastadas científicamente, y lo que se hizo fue crear una posverdad, que hizo mucho daño a la sociedad. De hecho, una encuesta en Tenerife señalaba que el 70-80% de la población pensaba que había una relación directa entre las «microalgas» y los vertido, y aún hoy sigue habiendo gente que sigue creyendo esto. Lo cierto es que las «microalgas» -que ni siquiera son algas sino cianobacterias-, crecen de forma natural en mares tropicales y subtropicales, y la explosión de estas poblaciones en el verano del 2017 fue por una combinación de factores naturales.

— La juventud parece más preparada y concienciada, sale a la calle por el planeta ¿Podemos ser optimistas?

— Es cierto, la juventud parece que está más concienciada, pero creo que también lo va estando la gente de mi generación . Es verdad que la juventud se está concienciando más porque les va a afectar más a ellos y a sus descendientes directos, y nos dicen ‘Señores, no hay derecho, no es ético que nos vayan a dejar un planeta en esas condiciones’. Si no actuamos ahora, dentro de 50 años las medidas que tomemos no van a ser tan efectivas y serán mucho más costosas. Por otro lado, tenemos que intentar disminuir la desigualdad social en el planeta. Cuando hablamos de cambio climático generalmente pensamos en los impactos que ocurren o ocurrirán en el lugar donde vivimos, pero lo cierto es que las ciudades con más riesgo de impacto, por ejemplo con respecto a la subida del nivel del mar, son ciudades de países pobres o muy pobres de Asia. Otras ciudades con riesgo de inundación, como Miami o Nueva York, tendrán menos problemas por la posibilidad de invertir un alto presupuesto en costosas medidas de adaptación, que de hecho ya están llevando a cabo. Al final el cambio climático a quien más va a perjudicar es a los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, que es donde vivirá el 90% de la población de este planeta a mediados de siglo.