Medio ambiente

Pascual Calabuig: «Pobre pinzón azul»

13/07/2018

El pinzón azul atraviesa un momento crítico para la especie, y la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias prefiere condenar, si nada cambia, el Centro de Cría de demostrado éxito a su cierre.

Se cumple por estas fechas un año desde que Pascual Calabuig Miranda, responsable de las tareas de conservación del pinzón azul, denunció públicamente, en sendas charlas celebradas en el Colegio Oficial de Veterinarios de Las Palmas, las graves anomalías por las que atraviesa la conservación de la más emblemática y amenazada especie de la fauna de Gran Canaria, el pinzón azul.

«Ambas ponencias, para quien pueda estar interesado, pueden verse aun en Youtube. En ellas se describen la serie de tropelías cometidas de manera sistemática desde una estratégica oficina del Gobierno de Canarias. Ocurrió justo desde que el proyecto de conservación del pinzón azul pasó a ser responsabilidad del Cabildo de Gran Canaria y comenzamos a revertir algunos aspectos claves de la recuperación de este pájaro como era la cría en cautividad que, en manos de determinados técnicos del Gobierno, había resultado un tan costoso como inútil intento de cría. Esta, según esos “fierecillas de la conservación”, era algo imposible por “circunstancias inherentes a la propia especie”, tal y como reflejan reiteradamente en sus informes.

Revertir un fracaso en un rotundo éxito de cría

Pero hete aquí que el equipo del Cabildo de Gran Canaria da un cambio total al planteamiento de cría y, en pocos años, logra revertir el fracaso crónico en rotundo éxito. Ello a pesar de múltiples palos en las ruedas y a la madeja burocrática tejida desde la Oficina de Biodiversidad del Gobierno de Canarias, responsable del anterior fracaso y cuyo único objetivo, como queda más que demostrado, era bloquear el trabajo realizado por el Cabildo, fuera al coste que fuera, incluso del más espantoso de los ridículos, implicando en el mismo a algún incauto responsable político de turno.

El objetivo no es otro que el de cerrar el Centro de Cría de más que demostrado éxito si se gestionara bien.

Los esfuerzos de nuestro Cabildo permitieron no obstante conquistar para el pinzón azul un nuevo pinar, el de Llanos de la Pez y Pargana, en la cumbre, donde, hoy en día, gracias a las aves criadas en cautividad y liberadas con éxito, existe una incipiente población de esta amenazada especie. Por fin conseguimos sacarle de Inagua y hacer bueno el dicho de: “no tener todos los huevos en un solo cesto”.

Y más pinares hubieran estado al alcance de las repoblaciones si la pujante cría del pinzón azul no hubiese caído de nuevo bajo la dirección de los mismos que la llevaron al fracaso inicial con el Gobierno de Canarias. Bajo su batuta se ha desarrollado el último Plan de Recuperación que acaba de terminar recientemente.

A pesar de que dicho Plan obligaba a realizar la reposición de los reproductores para una cría en cautividad eficaz, sus gestores, durante los cinco años de vigencia, han incumplido sistemáticamente este trascendental aspecto con las más variadas excusas que no logran esconder su más que conocido interés por cerrar el Centro de Cría a pesar de que este, con los datos en la mano, se haya demostrado como la más eficaz herramienta para sacar al pinzón azul de la precariedad y estrechez de su distribución poblacional.

El responsable de las tareas de conservación del pinzón azul no conoce detalles del proyecto

Y, para colmo de incumplimientos, en la actualidad están disfrutando de un Proyecto LIFE en el que una de las bases fundamentales para lo que se solicitó, era la cría en cautividad con eficacia, con la imprescindible reposición de ejemplares. Al parecer la propuesta planteada a posteriori desde el Gobierno para obviar tan fundamental cuestión para la cría, dicen que ha sido aceptada por Europa. Y digo “al parecer” porque, a pesar de que según la RPT del Cabildo soy el responsable de las tareas de conservación del pinzón azul y de que existe una clarísima sentencia judicial al respecto, no conozco detalles del proyecto, salvo lo poco que aparece en la prensa y en alguna página web.

Deciden vetarme en las reuniones de trabajo. Y, “por ser una voz discordante”, pide que se me excluya de cualquier información

Algunos se preguntarán cómo es posible semejante barbaridad. Que un responsable de un importante proyecto del Cabildo, que cobra dinero público por ello, no tenga la más mínima información de lo que allí dentro se cuece.

¿Algo debe ir muy mal? ¿Se pretende esconder alguna gran calamidad? No, que yo sepa al menos. Estimado lector, solo se trata de que la responsable de la Viceconsejería de Medio Ambiente, ante la incapacidad para apretarme las clavijas por haber hecho pública denuncia en las ya referidas charlas, incapaz de refutar uno solo de mis argumentos más que razonados y plenamente demostrables, decide vetarme en las reuniones de trabajo. Y, “por ser una voz discordante”, pide que se me excluya de cualquier información sobre el pinzón azul. Claro que esta señora Viceconsejera de Medio Ambiente de todo un Gobierno de Canarias debe estar investida de “gran autoridad moral” para juzgar así comportamientos ajenos. Es de risa.

Criar con un geriátrico, aparte de estar condenado al fracaso es un gasto estéril.

El asunto es una perversión y lo es mucho más cuando resulta que la “voz discordante” era la única en esa comisión que, de manera harto razonada, pedía que, sencillamente, se cumpliera con lo legalmente establecido y que, además, resulta ser de sentido común.

Para criar, señora Viceconsejera de Medio Ambiente, hace falta disponer de la fuerza de la juventud. Criar con un geriátrico, aparte de estar condenado al fracaso es un gasto estéril. De ello deben saber mucho sus técnicos en Biodiversidad cuyo objetivo tengo bien claro, no es otro que el de cerrar el Centro de Cría de más que demostrado éxito si se gestionara bien. En ese pulso inútil por intentar hacerlo ineficaz e innecesario, a base de envejecer el plantel de cría, los grancanarios perdemos mucho dinero, esfuerzo e ilusión. Y lo que aun es peor, el pinzón no sale de sus penurias. ¡Pobre pinzón azul!»