Un verano con la ‘Trichodesmium’

Hileras de hasta 50 kilómetros

17/09/2017

A vista de satélite, las aglomeraciones masivas o blooms de la cianobacteria Trichodesmium son bellas hileras que pasan del verde azulado al rojo en el océano que circunda el archipiélago. Los filamentos son inmensos, como el de 30 kilómetros que señala en la pantalla el científico de la ULPGC Antonio González Ramos.

/ Las Palmas de Gran Canaria
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Aunque inmensa, ésta no ha sido la hilera de mayor longitud captada este verano por los satélites Sentinel en las aguas canarias. Se ha llegado a localizar una de 50 kilómetros en el canal que separa las islas de Tenerife y La Gomera. El análisis de éstas y otras imágenes por satélite evidencian que las acumulaciones masivas de Trichodesmium se han formado en aguas abiertas y han llegado a la costa arrastradas por las corrientes, lo que desvincula este fenómeno natural de los muchos vertidos de aguas sin tratar que sufren las costas del archipiélago, explica González Ramos, uno de los tres científicos que han realizado el informe sobre la presencia de las mal llamadas microalgas en Canarias este verano.

El análisis de los datos de las imágenes por satélite, tanto ópticas como de radar, sirve a los científicos para desvelar algunas de las claves que explican por qué Canarias ha vivido su episodio más intenso de estas acumulaciones masivas de la cianobacteria. «Es un evento único, supersingular, sin parangón desde que monitorizamos las aguas de las islas», afirma González Ramos. Así, las imágenes dicen que los blooms son oceánicos y no se forman en las zonas costeras, desvelan las direcciones de las corrientes que los arrastran hacia las costas o se traducen en mapas térmicos que muestran cómo se ha calentado el mar, condición indispensable para que Trichodesmium suba a superficie, se agregue y multiplique.

Antonio González Ramos dirige la unidad de datos del Servicio Integral de Tecnología Marina (Sitma) de la ULPGC, que procesa toda la información que se recibe de, entre otros satélites, los Sentinel del sistema Copernicus del la Agencia Espacial Europea (ESA), información que los científicos obtienen de forma gratuita desde hace cinco años. El doctor en Ciencias Marinas destaca que «es evidente que los científicos estamos de acuerdo en exigir vertidos cero en Canarias y lo idóneo sería reutilizar todo el agua, pero es una evidencia que los vertidos nada tienen que ver con los blooms de Trichodesmium».

Los tres científicos que elaboraron el informe sobre la cianobacteria siguen investigando sobre el terreno las claves de un fenómeno, sobre todo con vistas al futuro, ya que todo indica que se volverá a repetir. Esta semana han recogido muestras en el mar en diferentes zonas, incluidas aquellas donde hay vertidos, y un dron las sobrevolará para captar imágenes de alta resolución. El objetivo es codificar los colores de los blooms en el océano y automatizarlos creando algoritmos que se introducen en el sistema y servirían para detectar futuras acumulaciones masivas de Trichodesmium. «Hay que seguir investigando y para eso es necesario aumentar los recursos», concluye González Ramos.