El Centro de Fauna Silvestre atiende a una garza real inmóvil por botulismo

Llegó débil e inmóvil por botulismo, una enfermedad común en aves que viven en charcas y estanques

EFE Las Palmas de Gran Canaria

El Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Gran Canaria ha atendido a una garza real que llegó débil e inmóvil por botulismo, una enfermedad común en aves que viven en charcas y estanques y que de no tratarse puede provocar la muerte del animal.

Se trata, ha señalado el Cabildo en un comunicado, de un ejemplar adulto de garza real de 1,2 kilogramos que fue hallado en un invernadero de Ojos de Garza por un ciudadano, que dio la voz de alarma al centro para su rescate, al observar que el animal permanecía inmóvil en el suelo.

La bacteria que genera el botulismo se reproduce con facilidad en ambientes húmedos, donde hay agua empozada, y llega al animal tras beber agua contaminada o ingerir alimentos en una zona de alta carga bacteriana.

Al entrar en el organismo, el botulismo genera la toxina botulínica, que provoca diarrea y pérdida de movilidad y por tanto la deshidratación del animal.

Si este problema no se atiende a tiempo el animal afectado puede morir, ya que al permanecer inmóvil no puede ir en busca de alimento.

En el caso de este ejemplar, se le está administrando un tratamiento de antibióticos para controlar la diarrea y suero para hidratarla, y así contrarrestar los efectos de la enfermedad y lograr que el animal elimine la toxina.

El pronóstico de esta garza real cuando llegó al centro hace diez días era muy grave, porque no era capaz de ponerse en pie, pero ahora ya se está recuperando, se levanta, come sola y los veterinarios la han trasladado a un jaulón de rehabilitación donde permanecerá hasta su liberación.

La garza real es un ave migratoria catalogada de interés especial, que habita en Europa, África y Asia, y que a su paso por Canarias se puede llegar a ver durante todo el año en Gran Canaria en las zonas de humedales, como charcas o estanques.

De gran tamaño, la garza real posee una figura estilizada, un cuello largo al igual que sus patas, en su plumaje predominan los tonos grisáceos y blancos, y posee un afilado pico de color amarillento. Se alimenta de peces, ranas y ratones.

Al Centro de la Institución insular llegan al año casi una veintena de garzas reales heridas, algunas por traumatismos por colisiones con cableado eléctrico y otras intoxicadas tras ingerir ratones envenenados.