Madrid aplaza el sí al plan de Canarias

La desescalada será un proceso asimétrico, pero no por autonomías y los gobiernos regionales no podrán diseñar nada por libre. Moncloa llevará exclusivamente el mando y lo hará con muchas menos prisas de lo que pretenden varias comunidades. «No es de recibo que, por ejemplo Canarias, establezca horarios de salida para los niños diferentes al Ejecutivo central», explican. Y veta el desconfinamiento de otras autonomías.

MELCHOR SÁIZ- PARDO / MADRID

Ese ha sido también el mensaje rotundo que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha trasladado en el Consejo Interterritorial de Salud de esta tarde con todas las consejerías y en el que el Ejecutivo central también ha dejado claro que, «de momento» y a corto plazo, no está «previsto» autorizar nuevas medidas de desescalada de manera inmediata, como las que pretende, por ejemplo, Canarias, que este mismo lunes aspiraba a dejar salir a la calle a la mitad de su población.

Según han revelado este viernes responsables del Ejecutivo, la idea de los técnicos es establecer una suerte de escalones con diferentes privilegios de movilidad a los que irán accediendo los diferentes «territorios» (no comunidades), según comprueben los expertos el grado de cumplimiento de esos «marcadores», de manera que, aunque la desescalada sea asimétrica, sí que habrá cierta homogeneidad entre las medidas de alivio del confinamiento.

Sobre los horarios de salida de los niños en el archipiélago

Lo que no es de «recibo», explican desde Sanidad, es que algunas comunidades, como por ejemplo ha hecho Canarias, establezca horarios de salida para los niños que chocan con las normas que ya ha dado el Ejecutivo central. «No puede haber tantas formas de desescalada como diseños elijan las comunidades», adelantan los asesores de Moncloa.

Otras comunidades como Euskadi, Andalucía, Cataluña o Valencia ya han presentado planes concretos para las próximas semanas a fin de rebajar el confinamiento. Unas ‘hojas de ruta’ de las que Illa y la vicepresidenta cuarta Teresa Ribera se han limitado «tomar nota» sin validarlas en ningún momento, aunque han dejado claro que el actual estado de alerta sí que facultaría al Gobierno a suavizar el confinamiento.

« Las comunidades autónomasvan a tener un papel muy importante pero va a ser el Gobierno el que va a dirigir el proceso», ha insistido el titular de Sanidad, tanto en Moncloa como ante los representantes autonómicos, haciendo hincapié en que los anuncios de los diferentes Ejecutivos autonómicos no son más que propuestas, pero que Sanidad exclusivamente será la que tenga la última palabra. Es más, que Moncloa no tiene idea alguna de delegar, ni siquiera parcialmente, a las comunidades el poder de decidir sobre las movilidad de sus ciudadanos en las próximas semanas porque «el virus no entiende de fronteras autonómicas», en palabras de un alto responsable del Gobierno central del equipo presente en la reunión multilateral.

Illa ha reiterado, tanto en rueda de prensa como a los consejeros, que la Administración central sí que contempla una desescalada asimétrica según la evolución de la pandemia, pero que estas medidas de alivio no tienen por qué ser tomadas con la comunidad autónoma como área de referencia. Será por territorios. De hecho, los técnicos estudian medidas de alivio futuras, aun no concretadas, por provincias, islas, regiones o simples municipios. En algunos casos, incluso, se estudia la posibilidad de aplicar medidas en comarcas que pertenecen a dos comunidades autónomas.

Así las cosas, el mensaje de este viernes a las consejerías ha sido que los gobiernos autonómicos deben pisar el freno porque todavía no es el momento de hablar sobre cómo será la desescalada, sino el de «empezar a discutir» sobre qué «criterios» se van a tener en cuenta para decidir cómo se van a ir rebajando ciertas medidas de confinamiento en ciertas zonas.

«Marcadores» y escalones

La propuesta de trabajo de Sanidad, que ha insistido en no entrar a valorar los planes de las autonomías presentados en el Consejo Interterritorial, pasa por establecer una serie de «marcadores» para valorar en cada zona cual es el «nivel de capacidades asistenciales», la calidad de la «vigilancia epidemiológica», la existencia o no de «mecanismos de identificación precoz» de casos y los «elementos de protección colectiva».

Técnicamente, Sanidad tiene idea de exigir para la desescalada cuatro condiciones: una tasa de contagio por debajo de 1 al menos dos semanas, ocupación menor del 50% de las camas de UCI por parte de enfermos de la Covid-19, una tasa de hospitalización de coronavirus menor del 30% y tasa de incidencia acumulada menor del 2% por cada 100.000 habitantes.

Además, para poder empezar la desescalada, los servicios sanitarios de la zona tendrán que tener la capacidad de realizar PCR de todos los pacientes sintomáticos, haciéndose esas pruebas en casos leves en su domicilio o en puntos de diagnóstico con cita previa.