Los puteros canarios apoyan la regulación para que no se les multe

07/11/2019

La socióloga Esther Torrado denuncia en unas jornadas la presencia en las islas de «redes de trata» de mujeres con fines sexuales desde 1996. Los prostituidores demandan «variedad y juventud»

La prostitución es «una actividad de ocio masculino» y, aunque no hay perfil del «putero», salvo que es un hombre, sí lo hay de sus discursos con respecto a las mujeres y a la prostitución. «Los puteros canarios son regulacionistas para que no se les multe ni estigmatice, para que lo puedan hacer con discreción», afirmó ayer la socióloga de la Universidad de La Laguna (ULL) Esther Torrado. La experta, que participó en las Jornadas sobre prostitución y trata que organiza el programa Conviviendo Arenales en la Casa Museo Pérez Galdós, advirtió que los prostituidores quieren «prostitución low cost», prefieren pisos y clubes porque les brinda más discreción, y buscan «variedad del producto», mujeres «jóvenes e hipersexualizadas».

Torrado, que ha elaborado un estudio sobre la prostitución en las islas, denunció que en Canarias, desde 1996, se han establecido «redes de trata» que actúan impunemente porque «es más fácil traficar con mujeres que con drogas o armas». Y recordó que «los puteros canarios se inician muy temprano en el consumo de pornografía. Consumen porno duro y cuando no pueden realizar esas prácticas con sus parejas lo hacen con prostitutas».

El problema añadido, explicó la experta, es que un 42% de la población considera que la prostitución es un «asunto privado», es decir, «no es un hecho social o político» y solo el 11% «condena la demanda prostitucional».

Pedagogía de la violación.

Para la experta en Estudios de Género Laura Pedernera, esta visión responde a la «cultura de la violación» en la que vivimos. «La pornografía es la pedagogía de la violación», señaló, «se distorsiona lo que es la sexualidad, se establece una relación desigual y se cosifica a las mujeres, que siempre deben estar disponibles», resaltó. Pedernera puso ejemplos artísticos y de la publicidad donde se «normaliza» la violación de las mujeres, lo que unido a la falta de educación afectivo-sexual hace que muchos hombres normalicen la prostitución, el abuso y las agresiones sexuales. «Un putero no puede ser un buen compañero de vida», apuntó Esther Torrado, «y un maltratador no puede ser un buen padre». Pero al final, añadió la experta, «existe un estigma sobre las mujeres prostituidas y no sobre el putero».

Los puteros canarios apoyan la regulación para que no se les multe
Tiganus: «La prostitución es un campo de concentración, no ‘Pretty Woman’»

En las Jornadas sobre prostitución y trata también participó ayer la activista feminista Amelia Tiganus, «superviviente de la prostitución». Desde su experiencia Tiganus quiso desmontar algunos mitos en torno a la prostitución. «No es Pretty Woman», señaló. Para ella, dijo, que pasó en cinco años por 40 prostíbulos, era «un campo de concentración». Por eso reclamó a la sociedad que se deje de «banalizar» la prostitución», algo en lo que trabajan los lobbys proxenetas sustituyendo la expresión «mujeres prostituidas» por «trabajadoras sexuales». «Eso es para «que se normalice», dijo Tiganus, para que la prostitución sea «como un trabajo normal», pero no lo es, relató la activista que fue violada y captada para ser prostituida en España en su país de origen, Rumania.

Amelia Tiganus explicó cómo se «fabrica una puta», los métodos de las redes de trata de mujeres con fines de explotación sexual para prostituirlas, y cómo se «blanquea» a los proxenetas llamándoles «empresarios de la noche». Pero especialmente, dijo Tiganus, el problema son «los demandantes de prostitución», porque sin su dinero «no habría negocio». Pero a ellos también se les «blanquea» llamándolos «clientes o usuarios» y no «puteros», pero «quién cuestiona a un cliente», se preguntó.

  • 1

    ¿La Cumbre del Clima será capaz de imponer medidas que frenen la emisión de gases contaminantes a la atmósfera?

    Sí.
    No.
    Ns / Nc.
    Votar Ver Resultados