Los cerezos del Valle del Jerte ya han comenzado a florecer. / R. C.

Llega una primavera que será 0,5ºC más cálida de lo normal

La Aemet apunta a un trimestre más seco en la franja atlántica peninsular tras un invierno con el 55% menos de lluvias

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERRERO Madrid

A las 16.33 de este domingo 20 de marzo llegará oficialmente la primavera. Y será una primavera algo más calurosa de lo normal y con menos lluvias en la franja atlántica peninsular. Concretamente, se espera un trimestre con temperaturas ligeramente por encima de la media, 0,5ºC, en la península y Baleares, según los datos aportados este jueves por la portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Beatriz Hervella.

En zonas altas del sureste peninsular y en Pirineos, se espera que el termómetro suba algo más que ese medio grado. En cuanto a las precipitaciones, y teniendo en cuenta que la primavera es una estación muy cambiante, todo indica que se corresponderán con la media, y que sólo en la franja atlántica, en el noroeste peninsular, estarán por debajo de la media.

Y de la incertidumbre meteorológica primaveral a la certeza invernal. Estamos a punto de terminar uno de los inviernos más cálidos de los últimos 60 años. La temperatura media ha sido de 7,9ºC, un grado y medio más sobre el periodo de referencia. Ha sido, además, el invierno con el promedio de temperaturas máximas (las diurnas) más alto de toda la serie histórica, que comenzó en los años 60. Y si, en general, ha sido cálido, ha sido extremadamente cálido en el sureste y en zonas del Pirineo.

Según explica el también portavoz de la Aemet, Rubén del Campo, varios observatorios de la Agencia en puntos tan distintos como Cádiz (25,2ºC), Segovia (22,6), Gerona (25,8) o Teruel (24,8), han marcado el récord de temperatura máxima registrada en invierno. Y, por contra, no ha habido ningún récord de frío, entre otras cosas porque, a diferencia del fenómeno que siguió a Filomena en enero del año pasado, en este invierno no ha habido ninguna ola de frío.

Un invierno muy seco

También ha sido un invierno extremadamente seco. Solo ha llovido el 45% de lo que tenía que haber llovido. O lo que es lo mismo, ha llovido el 55% menos de lo que representa el valor normal en esta estación. Pero en amplias zonas de la vertiente mediterránea no se alcanzó ni la cuarta parte de las lluvias habituales. Solamente en el norte del País Vasco y de Navarra las lluvias fueron más abundantes de lo normal, aunque concentradas en muy pocos episodios.

En total apenas se han recogido 89 litros por metro cuadrado, si bien esta cantidad se ha concentrado sobre todo en marzo. De hecho, en la primera quincena del mes en curso ha llovido el doble, e incluso el triple en algunas zonas, de lo normal. Han caído 52 litros por metro cuadrado, que es casi el doble de lo acumulado en los dos primeros meses del año, lo que ha ayudado a aliviar la situación de los pantanos.

Del Campo ha contado que ha sido el invierno más seco de toda la serie histórica, sólo superado por el de 2011-2012. Y si nos circunscribimos únicamente a los meses de enero y febrero, ha sido el arranque de año más seco desde 1961, cuando comenzaron los registros. «Ha sido uno de los inviernos que más ha conjugado temperaturas altas y más secas», ilustra el portavoz de la Aemet, que recuerda, además, que ya veníamos de un otoño más seco de lo normal, lo que lleva a la Agencia a hablar de «sequía meteorológica», que se ha traducido en que los pantanos de todas las cuencas más representativas de España, salvo las del Júcar y el Segura, se encuentren en niveles por debajo de lo normal.

La calima se aleja

Por otro lado, la Aemet ha presentado una herramienta que permite comprobar a través de datos y mapas de colores la calidad del aire de cada día, y ver las concentraciones de polvo en suspensión en la atmósfera. En este sentido, el meteorólogo de la Aemet, Ernest Werner, ha mostrado un mapa muy significativo de la calima (la intrusión de polvo sahariano sobre la península ibérica) que ha poblado los cielos de todas las ciudades desde el martes, y que ya ha perdido fuerza al alejarse de la península. El mapa era una gran mancha de color amarillo sobre la piel de toro. Con todo, el Plan Meteoalerta aún no incorporará la alerta de calima general, «aunque se está trabajando en ello», dijeron los portavoces.