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Una zona de columpios dentro de la masía donde vivía el líder de la secta. Damián Torres
El líder de la secta de Castellón, un curandero obsesionado con el sexo

El líder de la secta de Castellón, un curandero obsesionado con el sexo

Convencía a sus adeptos para formar parte de una comuna con normas y prácticas sexuales que él establecía

J. C.

Viernes, 18 de marzo 2022, 18:36

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El líder de la secta destructiva afincada en una masía de Vistabella del Maestrazgo, Antonio G. L., de 64 años de edad, se autodenominaba un «enviado de Dios», decía que era capaz de curar el cáncer y ofrecía sus servicios como curandero en una herboristería que regentaba en Castellón hace años.

El cabecilla del grupo está acusado de abusar sexualmente de varios menores y mujeres en la finca agrícola donde residía con varias familias desde hace años. Según han declarado algunas de las víctimas a la Policía, Antonio G. les ofrecía alojamiento tras ganarse su confianza y aprovecharse de algunas circunstancias y problemas personales.

El líder espiritual de la masía de la Chaparra estaba obsesionado con el sexo y los mensajes divinos, según se desprende de las investigaciones. Prueba de ello son los abusos sexuales a niñas y la exhibición de pornografía a menores, dos de los delitos que le atribuye la Policía Nacional.

Captaba adeptos con hijos menores a través de otros integrantes de la secta y los convencía para formar parte de una comuna con normas y prácticas sexuales que él establecía. También les encomendaba algunas tareas domésticas y de mantenimiento de la finca agrícola, como la poda y recogida de leña, e influía en las decisiones que tomaba la comuna tras decirles que los iba a llevar hacia la luz.

La parcela de la masía comprende un gran número de hectáreas y la propiedad agrícola ha tenido varios dueños en los últimos años. Muy pocos vecinos de Vistabella del Maestrazgo o Atzeneta, los dos pueblos más cercanos, han entrado en el recinto, pero algunos han parado en la carretera CV-179 para curiosear y observar la gran explanada verde o los caballos sueltos junto a una zona con columpios.

Antonio G. apenas de dejaba ver en los pueblos de la comarca del Alcalatén, pero solía tener un trato cordial con sus vecinos de la avenida de Valencia en la ciudad de Castellón, donde tiene una vivienda que fue registrada también por la Policía Nacional el pasado martes.

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