La ley de identidad de género entra en el Parlamento con polémica

22/06/2020

La cámara canaria toma en consideración este miércoles, con el apoyo de todos los grupos, el proyecto legislativo. Grupos feministas rechazan la norma y activistas LGTBI hablan de transfobia

Este miércoles, en la segunda sesión del Pleno del Parlamento de Canarias, está previsto que se tome en consideración, esto es, que se acepte la tramitación de una proposición legislativa, la Ley de igualdad social y no discriminación por razón de identidad de género, expresión de género y características sexuales. Un texto que quedó aparcado, como otras propuestas, por el estado de alarma por la pandemia a principios de marzo, pero que fue apoyado por la totalidad de los grupos de la cámara canaria. Leyes similares ya están en vigor o en la misma situación, en trámite, en otras comunidades, pero ha sido ahora cuando se ha creado la llamada Alianza contra el borrado de las mujeres, una plataforma feminista que considera que estas leyes eliminan «el sexo como categoría jurídica», lo que tendría consecuencias, según esta mirada, en cuestiones como las violencias machistas. En la misma línea se posicionó un grupo de feministas dentro del PSOE, y en concreto su Secretaría para la Igualdad, quienes llegaron a enviar un «argumentario» posicionándose igualmente en contra de este tipo de normativa porque pone «en riesgo el propio concepto jurídico y sujeto político ‘mujer’».

Cabe señalar que tanto la Alianza como en el argumentario socialista se mostró a favor de los derechos de las personas trans. De hecho, dice textualmente: «Hacemos propias sus reivindicaciones a favor de la plena consideración de sus derechos de ciudadanía y de no discriminación». Pese a ello, activistas LGTBI las acusan de transfobia y el pasado viernes varias asociaciones LGTBI se unieron al manifiesto de Jóvenes en Libertad en el que pedían al Gobierno de España que «responda y ante todo rectifique las declaraciones que hizo sobre las personas trans, porque hay personas muy molestas y muy disgustadas con esta discriminación».

Lola Venegas, portavoz de la Alianza contra el borrado de las mujeres, considera que estas leyes, incluida la canaria, y por cómo está elaborada, convierte el sexo biológico en algo «sentido». Un discurso, dice, del «transgenerismo» y reclama la necesidad de que haya un control sanitario. A su juicio esto no es «patologizar», sino poner un «diagnóstico». Venegas señala que si ser mujer -que es la palabra que está en disputa- «solo» es un «sentimiento», cualquier hombre maltratador podría evitar la ley de violencia de género diciendo que se «siente mujer», y lo mismo ocurre -ella dice que ya está ocurriendo- en el ámbito deportivo. Hombres que dicen «sentirse mujeres» pero biológicamente siguen siendo hombres compitiendo en ligas femeninas.

En la misma línea van los argumentos del PSOE: «Para contar con efectos jurídicos plenos, tiene que darse una ‘situación estable de transexualidad’ debidamente acreditada», señalan, de no ser así «¿Podría un hombre maltratador señalar que se siente mujer y por tanto no poder ser juzgado por este delito?».

Para la viceconsejera canaria de Diversidad e Igualdad, Sylvia Jaén, este tipo de críticas «de miedo a futuribles apocalípticos que nunca ocurrieron» ya se mostraron ante «avances en derechos civiles» en otros momentos, y cita el aborto, el divorcio o el matrimonio entre personas del mismo sexo. «No es nada nuevo», abunda.

Vivencia.

La viceconsejera canaria afirma que «no es cierto» que baste con decir «me siento mujer» y «hombre» para que tenga consecuencias legales. «Todo derecho ha de ser demostrado, también el de la libre designación» del sexo. Y explica que hoy ya cualquiera se puede cambiar el nombre, pero lleva un procedimiento. «Tenemos derecho a ser quienes somos, no es un deseo es un derecho a la propia identidad», por eso se niega a que otra persona «ajena» le diga a alguien si su «vivencia es cierta». Por lo que se «evita la patologización». Es, dice, «la misma lucha que hemos tenido las mujeres con la necesidad de abortar. No necesitamos que un señor me venga a decir si tengo estabilidad psicológica o lo que supone en mi vida, por supuesto que no. El feminismo ha luchado por eso. Esa misma dignidad es la que pedimos para las personas trans», afirma.