«La idea de que tenemos sexo y no género es protofascista»

17/01/2019

Jack Halberstam, profesor de la Universidad del Sur de California y referente de los estudios ‘queer’, cree que los cambios sociales en torno al movimiento trans servirán para que sus derechos no puedan ser revocados.

«Los españoles tenemos sexo, no género», fue una de las frases que dijo ayer en el Parlamento andaluz el portavoz del partido ultraderechista Vox en la sesión de investidura de Juan Manuel Moreno (PP). Al reproducirla Jack Halberstam, profesor de Estudios Americanos y Etnicidad, Estudios de Género y Literatura Comparada de la Universidad del Sur de California y referente de los estudios queer sonríe, mira hacia arriba, suspira y responde: «Es el típico discurso del establishment. Viene de lejos. Creen que todo es sexo y que el sexo determina al nacer quién se supone que debes ser. Está muy en boga entre los supremacistas. Esa idea de que tenemos sexo y no género va aparejado o es consistente con el nacionalismo y otras ideologías protofascistas».

Halberstam abre hoy (19.00 horas) el ciclo de debates Con derechos que organiza el Cabildo de Gran Canaria en el patio de la sede de la institución insular. En él, además de hacer un repaso por diferentes temas en torno a las personas trans, planteará los retos de futuro. «Pienso que necesitamos conectar con otros movimientos. Se necesitan políticas transversales, las políticas trans no se pueden considerar aisladas como elementos en una tienda. Debemos entablar conexiones y solidaridad con otros movimientos radicales [en sentido crítico], como los que defienden los derechos de las personas presas, los que trabajan contra los islamófobos, etcétera. El movimiento trans debe servir para unir».

Bolsonaro, en Brasil, y Trump, en Estados Unidos, son dos de los políticos que abiertamente se manifiestan contra la diversidad social, pero Halberstam cree que los cambios sociales han llegado para quedarse, aunque para ello es necesario «cuidar la educación».

«El verdadero problema ahora es la política. Los políticos, en muchos sitios, solo se organizan alrededor del dinero. La gente rica es la que puede acceder a puestos políticos y es cuando empiezan a hablar de esta mierda [derogar derechos a las mujeres o al colectivo LGTBI] sin darle importancia real a los problemas de las personas pobres, migrantes o las mujeres. Este es un momento crucial. Las personas transgénero son una pequeña pieza de esta disrrupción en el paisaje político porque la crisis es que eliges a un tipo rico o a otro tipo rico». Lo importante, con todo, es que la cultura «ha cambiado» y que la ciudadanía, a nivel nacional, «conversa» sobre las personas trans porque tienen mucha visibilidad, así que no creo posible esos cambios involutivos».