La difícil tarea de dejar de usar plástico

26/08/2018

Desde septiembre el Gobierno canario ha prohibido el uso de la cubertería y vajilla de este material de un solo uso en los centros educativos públicos y en los centros de salud y Europa quiere eliminar también los bastoncillos de algodón y los palitos para remover bebidas. Pero ¿qué hacemos con las bolsas en la compra?

Luisa del Rosario Las Palmas de Gran canaria

Casi cada día escuchamos noticias en las que el plástico es el protagonista. Nos alertan del gigantesco problema de contaminación que provoca en todos los mares y océanos. Nos han empezado a cobrar por cualquier bolsa plástica en las tiendas que antes no lo hacían y nos hablan de las ventajas del reciclaje. Pero ¿realmente podemos dejar de utilizar plástico aún queriendo?

El Ejecutivo canario acaba de aprobar en Consejo de Gobierno la directriz que regulará la desaparición de los plásticos de un solo uso en sus edificios oficiales. Pretenden logran la desaparición de la cubertería y vajilla de este material de un solo uso en los centros educativos públicos a partir del mes de septiembre, así como la de este tipo de utensilios en los centros de salud.

Consciente del problema y de que hay que sumarse a lo que llaman economía circular y con la máxima «reducir, reciclar, reutilizar» en mente cualquiera puede intentarlo. Pero ¿será posible?

El que a uno le cobren por cualquier bolsa que necesite comienza a disuadir a la ciudadanía de comprarlas, máxime cuando aunque las pague llevan el logotipo de la tienda. Por eso ya es habitual acarrear con las famosas bolsas de rafia al hacer la compra. No obstante, antes de ampliar la medida, que ya se había iniciado en 2007, su uso se había reducido a la mitad en España pasando de consumir 300 bolsas de media por años y español a 144.

Mercadona, por su parte, está probando en 66 tiendas la posibilidad de que sus clientes puedan llevarse la mercancía en bolsas de papel o de plástico reciclado, una iniciativa que la compañía tiene previsto implantar en todos sus supermercados en 2019. Esto eliminará unas buenas toneladas de residuos, pero no es el único plástico que nos llevamos a casa en el supermercado.

Si se desechan los productos frescos empaquetados –bandejas de plástico rodeadas de varias vueltas del «film transparente»– seguimos teniendo problemas. Para tocar el género hay que ponerse unos guantes (de plástico) de un solo uso. Cada tipo de fruta o verdura se mete en una bolsa (de plástico) para su posterior pesado, empaquetado que raramente volveremos a utilizar y que acaban en la bolsa (de plástico) de la basura.

El agua embotellada, el pan, los embutidos, carnes, pescado, los botes de champú, el dispensador de jabón, las maquinillas de afeitar, la pasta de dientes, tampones, sopladeras,...

La Comisión Europea empezó el pasado mayo a proponer limitaciones y , en algún caso, prohibiciones, de diez productos plástico de un solo uso, que suponen el 70% de la basura marina. En concreto Europa se refiere a los bastoncillos de algodón, los cubiertos y platos de plástico, las pajitas y los palitos para remover bebidas y los palos que se utilizan para sujetar los globos.

La Comisión Europea eligió estos productos porque «ya existen alternativas accesibles y asequibles al bolsillo».

Las toallitas húmedas. Europa también se ha fijado en las toallitas húmedas y otros productos sanitarios y pretende que se introduzca en las etiquetas información para que los consumidores sean conscientes de su impacto medioambiental.

Igualmente, las arcas municipales se ven afectadas. Hace unas semanas el Ayuntamiento de Moya reconocía que cada año debe gastar 30.000 euros en el medio centenar de acciones de desatasco de la red de saneamiento y depuradoras de aguas residuales del municipio, como consecuencia de las toallitas húmedas o de higiene íntima desechadas a través de los inodoros de las viviendas. De hecho, el Ayuntamiento ha emprendido una campaña informativa. Súmate al reto: las toallitas a la papelera.

Según los datos de la Comisión Europea, en el Viejo Continente generamos cada año 25 millones de toneladas de residuos de plástico. De esta cantidad, menos del 30% se recoge para ser reciclado. En todo el mundo, el plástico representa el 85% de los residuos en las playas. Los plásticos también llegan a nuestros pulmones y nuestras mesas, en forma de microplásticos en el aire, el agua y los alimentos.

En España, más del 50% del plástico termina en vertederos sin ser reciclado, cifra que no considera el plástico que no se deposita en ningún tipo de contenedor y queda abandonado, denuncia Greenpeace. Empezar con pequeñas acciones, también en casa, puede determinar nuestro futuro.

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