Inhabilitado el jefe municipal de multas por prevaricación

03/12/2018

Le quitó una sanción de tráfico a su hermano mientras que desestimó un recurso similar planteado por el denunciante, que también había sido multado por los mismos motivos

La Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado como cooperador necesario de un delito de prevaricación administrativa a Antonio Roque Arencibia Báez, funcionario del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que ocupa el cargo de Jefe de Negociado o Sección de Multas. La condena llega después de que el acusado, haciéndose valer su cargo, le quitara una sanción de tráfico a su hermano al estimar sus alegaciones, mientras que no aceptó las de otros conductores sancionados -entre ellos el denunciante- el mismo día, a la misma hora, en el mismo lugar y por los mismos motivos.

El fallo condena a Antonio Roque Arencibia Báez a la mínima pena legalmente establecida para este delito, es decir, a siete años de inhabilitación especial para el empleo en la función pública municipal y al pago de las costas procesales que incluyen las de la acusación.

La resolución considera probado que Antonio Roque Arencibia Báez, con ocasión del desempeño de su cargo como Jefe de Negociado o Sección de Multas, fue informado por su hermano de que había sido multado por la Policía Local de la capital grancanaria el 25 de octubre de 2014 por «estacionar el vehículo reseñado en zona señalizada temporalmente para manifestación deportiva Evento LPA Nigth Run 2014». Abusando de sus funciones, el 1 de diciembre de 2014, presentó un escrito de alegaciones contra la sanción, argumentando únicamente que la prohibición de estacionar estaba mal señalizada, que pasó a la firma del Jefe de Servicio de Tributos y del Director General de Recursos Humanos y Seguridad, a fecha 1 de diciembre de 2014, sobreseyéndose el expediente, por lo que su hermano no tuvo que abonar ninguna sanción.

Ese mismo día fue sancionado otro vehículo matrícula propiedad de una vecina -pareja del denunciante-, en la misma calle y con ocasión del anterior evento deportivo. La sancionada recurrió la multa por igual motivo, pero incluso ofreciendo una argumentación más detallada y motivada, pero sus alegaciones fueron rechazadas por el acusado.

Pero durante la vista oral, el denunciante aportó más datos que fueron fundamentales para que el tribunal estimase como válida su tesis. Relató, según sostiene la sentencia, que cuando llegaron al lugar donde tenían aparcado su coche, vieron otra pareja que parecía que también buscaba su vehículo. Hablaron y pensaron que seguramente los coches se los habría llevado la grúa y, cuando fueron al potrero a buscaros, se encontraron con más personas,-cinco o seis-, a los que les había pasado lo mismo.

Entre ellos hablaron e incluso llegaron a formar un grupo de Whatsapp porque se sentían afectados dado que, a juicio de todos ellos, no estaba bien señalizada la prohibición de aparcar durante la celebración del evento deportivo. Entre estas personas estaba el hermano del acusado, al que también se había llevado el coche la grúa. El hermano de acusado llegó a hablar por teléfono con el denunciante y éste le dijo que «conocía a gente en el Ayuntamiento y que le habían solucionado el tema de la multa». Finalmente, la sanción que le pusieron a la pareja del denunciante la recurrieron y lo desestimaron, mientras que la que le pusieron al hermano de Antonio Roque Arencibia Báez, la sobreseyeron.

En el juicio, el acusado negó ser el instructor del expediente y sostuvo que en aquella época no se hacían propuestas de resolución porque el programa informático era defectuoso aunque, sin embargo, consta claramente su nombre como instructor del expediente.

La sentencia, firmada por la magistrada ponente Pilar Parejo, aparte de inhabilitarle, lo condena en costas y es susceptible de ser recurrida en casación.

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