Incapacitado por su adicción a la coca

El Juzgado de lo Social número 9 concede la incapacidad permanente absoluta para el trabajo a una persona de la capital grancanaria que padece una fuerte adicción a la cocaína que le provocó diversas patologías incapacitantes

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

La sentencia, con fecha 14 de febrero de este año, reconoce de esta manera que el demandante debe seguir percibiendo su prestación después de que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) se la concediera de oficio en mayo de 2016 tras haber estado 25 años cotizando, y posteriormente se la denegara tras revisarla en junio de 2018.

Por este motivo, el varón presentó una demanda de juicio ordinario por prestaciones alegando que presentaba unas lesiones de trastorno ansioso depresivo en probable relación a la abstinencia no completa que le generaba el consumo de cocaína, además de una mononeuropatía de origen microvascular a consecuencia también de ducha drogodependencia de larga duración. Al demandante le propusieron tratamientos de desintoxicación, rehabilitación y reinserción, pero renunció a los mismos de forma voluntaria, no pudiendo realizar actividades que requieran de atención mantenida con cierto grado de responsabilidad o que impliquen relaciones interpersonales.

El fallo.

Según el magistrado, este demandante se encuentra sufriendo unas serie de patologías físicas y psíquicas que le incapacitan para cualquier labor profesional «por la imposibilidad de realizar labores de cualquier tipo, pues al haberse cronificado le impide realizar ninguna actividad que le ocasione de tensión o estrés», pues puede «agravar el cuadro que presenta» y todo ello a consecuencia de su adicción a la cocaína.

Dicha enfermedad tiene tratamiento farmacológico «lo que determina en su incapacidad para realizar con las mínimas condiciones de dignidad cualquier trabajo, dado que toda labor más o menos física exige al menos una mínima aptitud intelectual de la que por culpa de la enfermedad carece la parte actora», añade la sentencia. Finaliza el juez afirmando que no entiende «qué capacidad residual queda al trabajador ni qué profesión se pretende que realice con tales padecimientos».

Le deben 33.000 euros.

La incapacidad total –generada por aquellas patologías que afectan a la profesión habitual del afectado pero le permiten realizar otro tipo de labores– se la concedió de oficio el INSS a este varón de 54 años y luego se la quitaron dos años después alegando que había mejorado su estado. Por ello, recurrió y la letrada María Alemán ganó el pleito consiguiendo además un grado mayor, por lo que ahora está incapacitado de forma permanente absoluta y cobrará 1.582 euros, una cantidad calculada por su base de cotización.

Además, el INSS tendrá que abonar a este demandante con carácter retroactivo las cantidades que ha dejado de percibir desde el momento en que le revocaron la incapacidad total hasta la fecha de hoy, una suma cifrada en unos 33.000 euros. El demandante llevaba cotizando 25 años y había sido despedido.

María Alemán, abogada del demandante.

«Una incapacidad para el trabajo se puede obtener si se tienen unas patologías médicas incapacitantes, da igual si eres drogodependiente o albañil y, sobre todo, si se tiene una vida laboral con una cotización a la seguridad social importante, que permita entre una cosa y otra que se le conceda dicha prestación», manifestó la abogada de este caso, María Alemán. «Este señor tiene una cotización muy buena porque ha trabajado bastante y, por tanto, cumplía el primer requisito. Además, tiene unas patologías médicas altamente incapacitantes y lo que se la haya provocado es indiferente a efectos legales y judiciales», destacó la letrada.

Matizó que se trata de una enfermedad común «porque las incapacitaciones pueden darse por tres supuestos: por enfermedad profesional, por una enfermedad contraída por un accidente de trabajo o agravada por tal circunstancia o por enfermedad común. Es decir, si no se cumplen los dos primeros supuestos, pues el resto de enfermedades tienen que ser consideradas como enfermedad común. Aquí no es la adicción la que le da la incapacidad, son las patologías que sufre a consecuencia del consumo de cocaína. Incluso, la adicción provocó que fuese despedido de su empresa».

La incapacidad total –generada por aquellas patologías que afectan a la profesión habitual del afectado pero le permiten realizar otro tipo de labores– se la concedió de oficio el INSS a este varón de 54 años y luego se la quitaron dos años después alegando que había mejorado su estado. Por ello, recurrió y la letrada María Alemán ganó el pleito consiguiendo además un grado mayor, por lo que ahora está incapacitado de forma permanente absoluta y cobrará 1.582 euros, una cantidad calculada por su base de cotización. Además, el INSS tendrá que abonar a este demandante con carácter retroactivo las cantidades que ha dejado de percibir desde el momento en que le revocaron la incapacidad total hasta la fecha de hoy, una suma cifrada en unos 33.000 euros. El demandante llevaba cotizando 25 años y había sido despedido.