Contaminación. / R. C.

El impacto del plan de ahorro energético es mínimo contra el calentamiento global

Los activistas y científicos mantienen que las medidas no sirven para mitigar los efectos del cambio climático

JOHANA GIL Madrid

Ante las medidas de ahorro energético del Gobierno, los ecologistas aseguran que tienen una «ambición» insuficiente para enfrentar el cambio climático. Aunque es un primer paso, se queda solamente en un mínimo ahorro de energía. Según las organizaciones medioambientales, el paquete que ayer discutió la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en la Conferencia Sectorial de Energía, no tiene impacto en el sector que genera más emisiones y consume el 60% de la energía: la industria, señala la responsable de la campaña de Greenpeace, Sara Pizzinato. Las nuevas condiciones se dirigen a los edificios de uso público y estarán vigentes hasta otoño del 2023.

«Son necesarias, pero insuficientes», indica Pizzinato. «Regulan a particulares y son temporales. Se estima que aún hay petróleo, gas y carbón para quemar el planeta hasta tres veces. Hay mucho más de lo que la Tierra puede resistir». Por lo tanto, la urgencia no debería ser ahorrar combustible, sino mitigar la crisis medioambiental, que ya está mostrando sus efectos, sostiene, como la ola de calor, la sequía y los incendios forestales.

El decreto ley establece que el aire acondicionado tiene que estar en 27 grados centígrados para enfriar y la calefacción en 19 como máximo, con flexibilidad en algunos establecimientos como bares y restaurantes. Como en verano e invierno las condiciones meteorológicas aumentan el consumo, esta regulación, al igual que apagar las luces tres horas antes, podría beneficiar al medioambiente. Pero poco: el impacto es bajo, porque solo movería los niveles de ahorro unas cuantas décimas.

«Podría llegar al 1%», analiza Antonio Turiel, físico teórico del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «El racionamiento actual es el punto de partida de próximas limitaciones de consumo más amplias». El Gobierno estima, no obstante, que el ahorro puede llegar al 5% y anuncia nuevas medidas para septiembre.

Treinta euros al mes

Aunque el planeta se beneficie poco de las nuevas reglas, sí tendrán una repercusión en el «bolsillo» de los consumidores, indica Concha Martínez, portavoz de empresa eléctrica Gana Energía, quien calcula que disminuir o aumentar un grado centígrado supone un ahorro del 7% y esa reducción se reflejará en el precio de la factura, que puede llegar a ser de 25 a 30 euros al mes en un comercio si la demanda es de diez horas al día._En un hogar, unos ocho euros mensuales.

«Ha tenido que llegar una guerra y el encarecimiento para volver los ojos al planeta», reflexiona González. «Pero la medida realmente efectiva es sustituir los combustibles fósiles por soluciones renovables».

Los expertos ratifican que el paquete de medidas para frenar la crisis energética es una iniciativa que poco acelera el cumplimiento de objetivos climáticos. «Pasar a sistemas renovables no es volver a las cavernas, es tener los mismos servicios, pero consumiendo la mitad de la energía», concluye Pizzinato, porque en España se desperdicia casi el 50% de la energía por el uso ineficiente, denuncia Pizzinato, que propone un cambio de modelo con la producción ecológica. «Las calderas de gas, las casas no aisladas o el transporte no compartido son aspectos que influyen en el exceso de demanda y en la contaminación».

Además, el efecto geopolítico ha hecho que se revisen los objetivos de la lucha contra el cambio climático, con posiciones no oficiales en Europa que van contra los Acuerdos de París y la reducción del calentamiento planetario. «España debería producir el 42% de la energía a través de medios renovables para el 2030, pero para cumplir con este plazo de ocho años debería acelerarse al menos un 20% la transformación», afirma González.