El Pastor, uno de los relojes de la colección del Palacio Real de Madrid. / Ignacio Gil

La hora de Austrias y Borbones

Patrimonio Nacional atesora 721 relojes repartidos por los salones de los palacios donde residieron, veranearon o cazaron los monarcas españoles durante seis siglos

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZ Madrid

La recepción ofrecida por los Reyes en el Palacio de Oriente con motivo del Día de la Fiesta Nacional permitió que algunos asistentes, tal vez los menos, quedasen deslumbrados por los relojes que decoran los salones. Los monarcas españoles han sido y son entusiastas de las máquinas que dan la hora. La consecuencia es la importantísima colección que atesora Patrimonio Nacional con 721 relojes comprados por los Austrias y los Borbones.

Los reyes de la Casa de Austria no dudaron en llenar sus estancias con el sonoro ritmo de relojes principalmente procedentes de Alemania. Felipe II (1556-1598) reunió en el Alcázar madrileño varios relojes. Solo se conserva uno en forma de candil fabricado en Madrid en 1583 por el maestro belga Hans de Evalo; es la obra más antigua de la colección. Casi todas las piezas de esa época se perdieron en el incendio que destruyó el alcázar.

Con los Borbones la colección real volvió a incrementarse. Felipe V (1700-1746), primer monarca Borbón, demostró desde su llegada a España gran interés por los relojes, principalmente de fabricación inglesa, según explican desde Patrimonio Nacional. Tras él, su hijo Fernando VI (1746-1759) siguió con la pasión. De su colección procede El Pastor, ejemplar con autómatas -personajes u objetos en movimiento- que construyó en 1759 el suizo Pierre Jaquet-Droz para deleite de la corte.

'El rey relojero'

Carlos III (1759-1788) montó la Real Fábrica de Relojes en Madrid. Sin embargo, fue su hermano, apodado 'el rey relojero', Carlos IV (1788-1808) con quien comenzaron a fabricarse dentro del propio palacio. Junto a su esposa María Luisa de Parma financió piezas para el recién estrenado Palacio de Oriente. Entre otros compró en Francia los dos grandes relojes de mármol y bronce que decoran el Salón del Trono. Este monarca adquirió los primeros relojes de bolsillo al reputado fabricante Abraham Louis Breguet.

Vista detallada de El Pastor, uno de los relojes de la colección del Palacio Real de Madrid.

Y llegó la invasión francesa y la Guerra de la Independencia. Cuando Fernando VII volvió a sus palacios comprobó el espolio de los preciados relojes de la Corona tanto a manos de afrancesados locales como de los militares napoleónicos. Para reemplazarlos adquirió nuevos relojes, muchos de ellos en el país antes enemigo, Francia. Eso se debió a que los maestros galos estaban entonces de moda. Sus sucesores, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII, incorporaron nuevos ejemplares fieles a la moda imperante en la segunda mitad del siglo XIX y primera década del siglo XX.

Con llegada al trono de Juan Carlos I y, después de su hijo Felipe VI, la afición continúa. Don Juan Carlos decoró La Zarzuela con piezas del Palacio Real. Asimismo, tanto el padre como el hijo son unos grandes entusiastas de los relojes de muñeca, modelos que ambos lucen en la derecha..