Familiares de personas que murieron sin poder acogerse a la eutanasia celebran la aprobación de la ley. / ZIPI/EFE

Los familiares de pacientes que pidieron ayuda para morir celebran el «día de la victoria»

Alegan que la ley no puede imponer la eutanasia a un tercero

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Hace 23 años que murió Ramón Sampedro, el tetrapléjico que se suicidó tras una larga batalla judicial para que se le ayudara a morir. Sampedro fue uno de los pioneros en España en demandar que se le administrara la eutanasia. Otras personas han tomado el testigo del gallego de Porto do Son (A Coruña). Asun Gómez, viuda de Luis de Marcos, enfermo de esclerosis múltiple, aseguró este jueves que no iba dejar «paso a la amargura. Es un día para celebrar la victoria. Hemos conseguido algo por lo que hemos estado peleando mucho tiempo, en mi caso durante cuatro años».

Luis de Marcos técnico de televisión y paciente de esclerosis múltiple primaria progresiva, murió en agosto de 2017, a los 50 años, postrado en la cama y víctima de dolores que ni siquiera la morfina era capaz de calmar. «Hoy es un día para estar orgullosos contentos y tranquilos. La nostalgia vendrá, pero este jueves no es el día», sentenció Asun Gómez. A esta mujer le indigna que se propague la especie de que la ley reguladora de la eutanasia se implementará para deshacerse «de los abuelos» o que no se ha debatido lo suficiente. «La eutanasia se va a aplicar a aquella persona que lo pida para sí. Nadie puede solicitar la eutanasia para otro. Y claro que se ha discutido. ¿Cuánto tiempo hace que se admitió a trámite? Desde entonces se ha debatido en el Congreso y el Senado», alega.

El hecho de que el Comité de Bioética haya condenado firmemente la ley no es relevante para Gómez, por cuanto este organismo «representa a muy pocas personas». En términos parecidos se expresa sobre el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), que también rechaza la eutanasia. «En esta organización no están todos los médicos ni mucho menos votan todos los que son».

Asun Gómez está persuadida de que los representantes y afiliados al PP harán uso de ella, a pesar de su sonora protesta. No en vano, sus militantes ya se han acogido al «divorcio, al aborto y al matrimonio igualitario» y nada hace pensar que repudiarán la eutanasia de plano. «Con este derecho los jóvenes podrán dedicarse a luchar por otras cosas. Este asunto ya se lo dejamos resuelto».

Libertad para decidir

El 6 de enero de 2019 moría Maribel Tellaetxe, paciente de alzhéimer que pidió a su familia que la ayudara «a marchar», salvo que su deseo tuviera consecuencias penales para sus allegados. El que fue su marido, Txema Lorente, sentía ayer una « emoción enorme e indescriptible». «A partir de ahora cada individuo va a ser libre para decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Es un avance social que debería haberse aprobado hace muchos años». Por de pronto, la ley ya ha incidido en la vida de una persona. «He recibido una carta muy ilustrativa estos días de una persona que tiene esclerosis múltiple. Es un vecino que me había dicho que quería morirse. Pensaba suicidarse. Cuando ha visto que la ley iba a salir adelante, el otro día me llamó y me dijo que aún podía disfrutar un poco de la vida. No se va a suicidar de manera violenta, sino que va a esperar. En el momento en que vea que la muerte se acerca y ya no pueda resistir los dolores, se irá», explicó el viudo de Tellaetxe.

Lorente cuenta que los últimos días de su mujer fueron muy difíciles. «Tenía unas convulsiones tremendas, a pesar de que ya recibía cuidados paliativos y estaba muy bien atendida. Pero así como el dolor físico se lo mitigaron muchísimo, no ocurrió lo mismo con el dolor emocional. En los momentos de lucidez sufría mucho», narra el viudo, quien declara que su esposa, las pocas veces que tenía la mente despejada, se quejaba y decía: «no quiero esto, es muy duro».

Ángel Hernández, que ayudó a morir a su esposa María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, se felicitó de que su pelea y la de su mujer haya servido de «revulsivo» para que prospere la ley. Hernández será juzgado por un delito de cooperación al suicidio en breve. Su caso lo lleva un juzgado de violencia de género.

No cree que tan pronto como entre en vigor la ley haya una avalancha de peticionarios de la eutanasia, pero sí cree que la solicitará mucha gente porque es una demanda social grande. «Nosotros, a lo largo de estos a dos años y cuatro meses que llevamos luchando, hemos recibido miles y miles de testimonios de gente que nos animaba a seguir en la brecha. Esta ley va a evitar muchos suicidios. En el Estado español unas 40.000 personas se suicidan al año».

Ángel Hernández, que ayudó a morir a su esposa María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, se felicitó de que su pelea y la de su mujer haya servido de «revulsivo» para que prospere la ley. Hernández será juzgado en breve por un delito de cooperación al suicidio. Su caso lo lleva un juzgado de violencia de género. Cuando este jueves se le preguntó si volvería a auxiliar a su mujer para suicidarse, no lo dudó: «Lo volvería a repetir. A ella le habría tranquilizado saber que no me ocurriría nada, porque sabíamos que me iban a imputar».