Detención de Tomás J.R, asesino de la cirujana María Pilar, que estaba dentro del VioGén, en 2019. / EFE

Los «falsos negativos» del sistema de protección contra la violencia machista

Una auditoría externa a VioGén, que asigna el riesgo de la mujer que denuncia a su pareja o expareja, revela fallos desde el cuestionario hasta la orden de protección

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

Cuando denuncia ante las autoridades, una mujer víctima de violencia de género debe responder un cuestionario de 35 preguntas. Según sus respuestas, un sistema automatizado, llamado VioGén, le asigna una «puntuación» y un nivel de riesgo para ayudar a dilucidar cuál es la probabilidad de que su agresor la ataque nuevamente. En teoría, este método busca que la evaluación de la amenaza machista sea similar en todo el territorio, y minimiza los sesgos humanos. Sin embargo, su efectividad queda en entredicho cuando una mujer es asesinada por su pareja o expareja, aun cuando le había denunciado con anterioridad, como ha sido el caso de 126 mujeres que perdieron la vida entre 2009 y 2019, según datos del Poder Judicial.

Según una auditoría independiente, realizada por Éticas, este sistema presenta una serie de grandes fallos, como los «falsos negativos», en los que la mujer «no recibió una orden de protección ya que VioGén no detectó riesgo ('no apreciado', según el sistema) o pronosticó un riesgo bajo», indica el informe 'Auditoría externa de Viogén'. Más de la mitad (56%) de esas 126 víctimas recibió esa calificación antes de ser asesinada.

Otro error en la asignación del riesgo sucedió con el 44% restante de mujeres asesinadas. Aunque la denunciante sí recibió protección, las medidas «no fueron suficientes», indica el documento, cuya evaluación se basa en la «ingeniería inversa de sistemas algorítmicos» y en un trabajo de campo con una treintena de mujeres que están dentro de VioGén por haber denunciado la violencia de género.

Con 69.469 casos activos, el 45% se califica como de riesgo «no apreciado», el 41% es «bajo» y un 12% entra en el rango «medio». Otro 0,83% es considerado «alto» y sólo el 0,02% se cataloga como «extremo». Es decir, riesgo de muerte. Aunque es algo más que en 2015 –un año con 60 mujeres asesinadas por sus parejas, en el que en el 68% de los casos no se apreció riesgo y era «extremo» en el 0,01%–, el sistema sigue fallando. ¿Por qué? «VioGén adapta la agrupación de evaluaciones de riesgos a los recursos disponibles» y «sólo da la cantidad de puntajes de riesgo extremo que puede permitirse» según los fondos destinados a la protección de las mujeres, indica Éticas.

Absurdas y ambiguas

Los autores de la auditoría entrevistaron a un grupo de mujeres que estaban dentro del sistema VioGén. «Más del 80% de las entrevistadas informaron diferentes problemas con el cuestionario de VioGén. Esto significa que la calidad de los datos introducidos podría comprometer la predicción del algoritmo». Desde el primer momento, hay «una posible fuente de sesgo y tergiversación».

Según las denunciantes consultadas, no recibieron suficiente información y algunas incluso desconocían la existencia del sistema VioGén y su utilidad. El 48% de las mujeres evaluó su experiencia de forma negativa, para un 32% hubo aspectos positivos y negativos, mientras una de cada cinco hizo una valoración positiva.

Un tercio de ellas no fue informada de su nivel de riesgo. «Se encuentran en un estado de shock y no están física o emocionalmente preparadas para dar respuestas precisas. Era difícil recordar con detalle y organizar los pensamientos». Las implicadas indican que las preguntas les parecieron «absurdas» y «ambiguas».

El VioGén cuenta también con apoyo humano. Hay unos 30.000 usuarios que pueden acceder al sistema. La mitad son guardias civiles, una sexta parte es Policía Nacional, uno de cada cuatro pertenecen al sistema judicial y el resto está adscrito a otras fuerzas del orden. Aunque los funcionarios podrían aumentar el sistema de protección automático asignado a una víctima, en el 95% de los casos no lo hacen. Esto podría disminuir la «protección efectiva» que reciben las mujeres. En los últimos años, la protección policial se ha triplicado desde 2015, pasando de 3.000 a casi 9.000, debido al aumento de los recursos.