La mujer acuchillada en La Puntilla presenta lesiones irreversibles

Esto es una enfermedad común

12/01/2018

Lesiones que le han hecho perder un ojo y parte de la movilidad de su cuerpo. Ese es el resultado del intento de asesinato que sufrió la joven D. N. V. C. y que el Instituto Nacional de la Seguridad Social calificó como una «enfermedad común». Pero el origen de esta historia reside en un ataque de celos de otra mujer que casi acaba con su vida.

ETIQUETAS:

Una historia de celos enfermizos por parte de la hondureña R.A.E.R. hacia su compatriota D. N. V. C., al creer que esta última había mantenido relaciones sentimentales con su pareja fue el detonante de una agresión que ha postrado a la víctima en una silla de ruedas y sin la visión de un ojo al ser brutalmente acuchillada en numerosas ocasiones en unos hechos ocurridos el 30 de abril de 2017 en la capital grancanaria.

Unos hechos que han acabado con R.A.E.R. en la cárcel acusada de un delito de homicidio en grado de tentativa después de que reconociese de manera voluntaria a la policía que fue ella la autora de tal agresión y que a punto estuvo de costarle la vida a una joven de 24 años.

Según la declaración de la víctima a la policía, la presunta agresora estuvo molestándola en varias ocasiones antes de la agresión porque pensaba que mantenía una relación con el que era su pareja, hasta que el 30 de abril, entrando en el edificio donde trabajaba, se la encontró y le exclamó «A ti te estaba esperando». Fue en ese instante cuando la agarró de pelo y la apuñaló en el cuello mientras gritaba «Rosa, me estás matando». Posteriormente le clavó el cuchillo de nuevo en el cuello, la cara, los ojos y el pecho con «cara de satisfacción», declaró la víctima. Según su testimonio, todo por celos infundados en una historia que la postró en una silla de ruedas y cobrando la pensión mínima.

Acuchillada con ensañamiento.

Las imágenes corresponden a las heridas sufridas por la víctima tras el intento de asesinato por parte de otra mujer a raíz de un ataque de celos. Presentó, según el informe médico, politraumatismos por heridas de arma blanca, sobre todo en la sección medular C3 y C4 y en el ojo derecho, que derivó en la ceguera del mismo y la visión borrosa en el izquierdo, hemiplegia derecha flácida, hematoma prelaminar y sección medular que la ha postrado en una silla de ruedas y que le impide hasta poder firmar.

La agresora: «Estúpida muerta de hambre».

Contacto por mensajes. Antes de la agresión, la detenida, de nacionalidad hondureña al igual que la víctima, había conseguido su número de teléfono y le envió un mensaje el 8 de agosto de 2016 en el que rezaba –según consta en el sumario de este caso–: «Estúpida muerta de hambre, limpia culos, sabes que me dijo José –la pareja de la agresora– que no tenías ni tetas ni culo y que tenías una nariz bien fea y que no sabías ni cocinar. Que te tenían por lástima trabajando porque te estabas muriendo de hambre», rezaba. La agredida le contestó «oíme, qué querés para dejarme de fastidiar» a lo que le contestó su interlocutora «agarrarte de las greñas. Tienes miedo culicagada». La última comunicación fue de la víctima que contestó: «Ay mamá qué miedo».

Reconoció los hechos. La detenida confesó los hechos de manera espontánea a la Policía Nacional al día siguiente de la agresión y dijo que había agredido la noche anterior a otra chica hondureña en un edificio del paseo de Las Canteras. «José dice que Desiré es más guapa que yo, yo no la conocía pero me lo ha hecho pasar muy mal y por eso decidí hacerlo. Cogí un cuchillo de cocina plateado en una casa de Telde en la que trabajo y me lo metí en el pantalón», confesó. En su declaración a la policía admitió que estuvo esperando dos horas a la víctima en el portal y cuando la vio, sin mediar palabra, lo sacó y comenzó a clavárselo. Después se cambió de camiseta porque la tenía manchada de sangre y cogió un taxi hasta su casa de Gáldar.