El mayor cambio, que Guerra ya no está

30/05/2020

La crisis en la Consejería de Educación, con la dimisión de María José Guerra, llega en uno de los momentos más delicados del sistema educativo. Se avecinan decisiones organizativas complejas ante el retorno a las aulas del próximo curso, porque sin vacuna o tratamiento contra el covid-19 hay que ofrecer y diseñar un entorno seguro a alumnado, docentes y personal laboral en el reinicio de las clases presenciales. Eso sí que son deberes.

Sorprende que siga en el cargo la persona cuya dimisión –presunta– originó el fin de semana pasado un terremoto en la comunidad educativa que precipitó el adiós de Guerra, ya cuestionada. Gregorio Cabrera continúa como director general de Ordenación Educativa a pesar de que las instrucciones que prepara el Gobierno para el retorno a las aulas en la desescalada, el próximo miércoles, parece que finalmente no van a distar mucho en el ámbito educativo de las que tenía preparadas la ya exconsejera. Sí concretará directrices para prevenir riesgos y se explicitará que los equipos directivos diseñarán la reincorporación del alumnado con el asesoramiento de la Inspección, que asumirá la responsabilidad. No variará en que el regreso a los centros en junio será voluntario también para el profesorado, uno de los aspectos criticados por Cabrera en su texto sobre los motivos de su renuncia colgado en un chat de guasap.

Así, parece que el mayor cambio en este excepcional final de curso es que Guerra ya no está. El miércoles la gran mayoría de colegios e institutos seguirán vacíos, la comunidad educativa apurará vía telemática el año escolar y, como Valbuena es un consejero de transición, se intensificarán las quinielas sobre quién ocupará el sillón que dejó libre la catedrática de Filosofía Moral, segunda mujer del pacto de las flores en caer tras Teresa Cruz en Sanidad, las dos nombradas por el PSOE.

Y ante los acontecimientos, el entorno de Guerra, única persona sin carné de partido sentada en el Consejo de Gobierno, asegura que se siente víctima de una traición. Consentida o instigada.