Primer día. El grupo de quinto en el aula donde la docente les explica la dinámica del curso. / Juan Carlos Alonso

«Lo peor que llevaban es no poder mezclarse ni en el patio»

El 'cero mascarillas' se impone en los colegios. El Europa es uno de los 34 que estrenan aula de dos años, pero sigue en obras

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

Tras dos años y medio de pandemia los centros escolares de Infantil y Primaria de las islas iniciaron ayer el curso escolar sin restricciones por la covid. El 'cero mascarillas' fue la norma de un día en el que las familias volvieron a entrar en los colegios empapándose de las novedades de este año. Adiós a los grupos burbuja: «Por fin volverán los partidos de fútbol entre los de quinto y los de sexto», destacó la directora del colegio Europa Néstor Álamo, en el Valle de Jinámar, en la capital grancanaria, Luz Santana Cabrera. «Es lo peor que llevaban los chicos, porque son amigos y no podían mezclarse ni en el patio», recuerda.

190 escolares acudirán este año al Colegio Europa Néstor Álamo, uno de los 34 centros públicos isleños que este curso abrirán aulas para bebés de dos años. « Todo es nuevo e ilusionante. Hay un montón de cosas que cambian este año por abrir estas aulas. Tenemos que cambiar de mentalidad, habrá pañales, carritos, familias entrando y saliendo a destiempo... Tenemos que mantener la calma e ir viviendo el momento para aprender de esta experiencia piloto y ver qué sirve y que no», admite la directora del colegio.

Una oportunidad

Para la comunidad «tener la opción de la 'guardería pública', como la llaman ellos, es una oportunidad. La más cercana está en Pedro Hidalgo. Y para nosotros, escolarizar a niños y niñas de dos años supone que dentro de tres van a tener una rutinas y hábitos que nos van a ayudar mucho», comenta la directora del centro.

Las clases para este alumnado, se ha permitido la matrícula de 18 bebés, comenzará algo más tarde. El centro ahora está adaptando dos de sus aulas (una de ellas como sala de psicomotricidad) y sigue en obras, aunque espera comenzar las clases en menos de dos semanas. Pese a ello, el personal que las atenderá ya está contratado: una docente, una auxiliar, una técnico y una auxiliar de comedor. «Que ya estén aquí nos va a facilitar la entrevista personal con las familias, decidir la compra del material didáctico y organizarnos muy bien», destaca Luz Santana.

Muchas ganas de empezar

Aída Pérez es la profesora que está al frente del aula de dos años. Es su primera vez. « Este año hice las oposiciones. Soy nueva en todos los sentidos, en el cole, en la docencia y en el curso que se va a impartir porque es un curso piloto».Ya hicieron una reunión informativa general para explicar por qué se aplaza el inicio del curso y ahora empezarán las entrevistas individuales «para hablar del período de adaptación al cole, a la clase y a nosotras».

«La verdad con muchas ganas, con un poquito de miedo en el sentido no sabes con qué te vas a encontrar hay incertidumbre pero con muchas ganas de darlos todo».

El alumnado de quinto y sexto fue uno de los primeros en entrar en el centro ayer. El colegio citó a estudiantes y familias en breves encuentros en los que les explicaban cómo se ha organizado este curso. Ya están preparadas las tabletas y licencias para que cada niño y niña pueda atender a las clases. Solo deben comprar dos cuadernillos para ejercicios. Las familias están conformes. «Empezar el curso nos ha salido poco menos de 50 euros», comenta Ana García, madre de un alumno de quinto de Primaria.

Al colegio Europa Néstor Álamo le ha llegado nuevo profesorado a cuenta de los 1.600 docentes más que Educación y sindicatos acordaron contratar a finales de julio. «Tenemos un claustro enorme (25 docentes). Tenemos gente para todo y los especialistas se dedicarán exclusivamente a su trabajo», comenta la directora que se alegra de que se libren de las tutorías y que se puedan de dedicar a dirigir proyectos. Aún así, con la entrada en vigor de la nueva norma que reduce el horario lectivo de 25 a 23 horas será «un sudoku, un horario de decir 'socorro'».

En el cole esperan que este año con la vuelta a la normalidad, o al menos la 'nueva normalidad' por la gripalización de la covid se puedan retomar la relación con las familias. «Jinámar tiene un estigma, pero yo que he trabajado como docente, jefa de estudio y directora puedo decir que se trabaja muy bien, La comunidad educativa arropa mucho a las familias, la relación es muy intensa, las familias buscan ayuda en el centro y eso, con la pandemia, nos había afectado. Aquí hacemos muchas convivencias, meriendas, salidas... Tenemos una comisión familiar que decora el colegio en Navidad, Haloween,... y en estos dos años eso se había mermado», reconoce Luz Santana.

También se quedarán «cosas buenas» que se han aprendido en estos meses. Abrir varias puertas del colegio permite que todo el mundo esté dentro a las 8.30 horas. Las comunicaciones telemáticas con las familias ya son muy fluidas. «Hoy les dices una 'classroom' y todos te entienden». Tenemos un plan TIC impresionante» asegura antes de recordar que en sus clases hubo escolares que compatían el móvil para hacer las tareas durante el confinamiento.

Para la responsable del centro, lo importante este año es que si la pandemia lo permite, podrán volver a «cohesionar» a los grupos. A eso dedicarán estas semanas antes de comenzar a repasar y emprender nuevos contenidos. «La Lomloe es lo que menos nos preocupa, estamos muy acostumbrados al cambio», comenta entre risas la directora.