«Solo con educación afectivo sexual se frenan los abortos en menores»

26/09/2019

El Colectivo Harimaguada lleva a Tenerife a las impulsoras del proyecto de coeducación y atención a la sexualidad de Navarra. Explicaron cómo fue su puesta en marcha una Jornada por el Derecho a Decidir

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La educación afectivo sexual es el pilar sobre el que los jóvenes pueden «construir su biografía sexual y afectiva positiva, diversa, sin elementos discriminatorios de género y libre de riesgos, y asumir que cuando mantienen una relación debe estar guiada por la ética relacional del placer y el bienestar compartido», sostiene Mary Bolaños, miembro del Colectivo Harimaguada. Por contra, la inexistencia de esa educación afectivo sexual integral está llevando a más casos de violaciones y abusos sexuales, al repunte de enfermedades de transmisión sexual y a un mayor número de embarazos no deseados y abortos en menores.

Ese fue uno de los mensajes que el colectivos lanzó este miércoles en la Jornada por el Derecho a Decidir que se celebró en La Laguna a modo de aperitivo de la conmemoración el sábado 28 del Día Internacional por los Derechos Sexuales y Reproductivos que, con el lema El aborto, una opción. La educación afectivo sexual integral, un derecho, se busca transmitir un mensaje claro: «La salud sexual y reproductiva es un problema de salud pública que se tiene que abordar y financiar desde las administraciones», sostuvo horas antes del encuentro Asunción Roldán, miembro del equipo de técnicas del Instituto de Salud Pública de Navarra que redactaron el eje de sexualidad del Programa Skolae de coeducación y de educación afectivo sexual, un proyecto premiado por la Unesco, pero denunciado por colectivos ultraconsevadores.

Elisa Sesma, la ginecóloga que realizó el primer aborto legal en España en 1985, excoordinadora de las centros de Atención a la salud sexual y reproductiva de Pamplona (Navarra) y miembro del histórico centro Andraize, creado en 1978, apuntaba que «la estigmatización del aborto, y de las mujeres que abortan, sigue ahí, acompañando a las mujeres» porque la aceptación social y, sobre todo, de los profesionales de la salud, «aún está pendiente».

Navarra es ahora el espejo en el que se miran otras comunidades, pero no siempre fue así. «Antes lo fue Canarias y el Colectivo Harimaguada, del que todas aprendimos», aseguraba Silvia Aldavert, representante de Agenda 2030 Feminista y coordinadora de la Asociación de Derechos Sexuales y Reproductivos de Cataluña, y también ponente.

Mary Bolaños se pregunta «qué está pasando en Canarias con el tema del aborto y por qué aquí hay muchas más barreras que en otros lugares». La investigación que el colectivo llevó a cabo y el informe que elaboraron tiene la respuesta: «Se incumple y se le ponen muchas cortapisas a la Ley de 2010» de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). En otras comunidades, explica, una mujer que decide abortar lo hace en tres días; en Canarias el proceso se llega a prologar hasta dos y tres semanas.

Sesma recuerda como en 1985, cuando se aprobó la primera ley de despenalización del aborto, fue «un problema para ponerlo en marcha». Ella estuvo entre los facultativos procesados tras una querella criminal de un grupo de ultra derecha. Hoy cree que puede haber habido una involución en lo que al derecho a decidir se refiere, pero «no en Navarra», donde a la evolución de la sociedad se ha unido el cambio político que llevó en 2016 a aprobar un decreto foral de salud sexual y reproductiva que es «un modelo», asegura Bolaños.

Datos

Entre el año 2000 y el 2004 fue el único periodo en la que las tasas de aborto en Canarias por 1.000 mujeres entre 15 y 44 años bajaron con respecto a las del Estado, llegando a 6,23 en las islas en 2004 frente al 8,94 estatal. Esa etapa coincide con el desarrollo de las medidas educativas y asistenciales del Plan Canario de Educación y Atención a la Sexualidad Juvenil (1997-2003) promovido por el Colectivo Harimaguada y puesto en marcha por el Gobierno de Canarias, con educación afectivo sexual en los centros educativos, consultas jóvenes, formación de profesionales y familias, campañas de sensibilización, materiales didácticos y planes municipales.

A partir del año 2005 y en años sucesivos, coincidiendo con el desmantelamiento de las políticas en materia de derechos sexuales y reproductivos, la tasa fue subiendo de nuevo de forma progresiva, volviendo a superar a partir del 2011 la media estatal, según se desprende del estudio actualizado que este miércoles presentó el Colectivo Harimaguada en la Jornada por el Derecho a Decidir que celebró en La Laguna.

En 2016 la tasa de abortos en las islas alcanzó el 11,41 por cada 1.000 habitntes, más de un punto por encima de la media estatal, situada en 10,36.

datos. Llevando esas tasas a datos, el 45% de las interrupiciones voluntarias del embarazo (IVE) que se practicaron en Canarias en en 2017 fue a mujeres de entre de 20 a 29 años (1.500, en total) y tres de cada diez mujeres eran menores de 24 años (29,9%). Preocupan, dice el colectivo, los 474 abortos de mujeres menores de 20 años (9,45% del total), donde hay 184 en menores de 18 años y 47 en menores de 16.

En el año 2017, el último del que hay datos, en Canarias se realizaron 5.017 abortos realizados en Canarias, el 97,7% (4.902) en centros sanitarios privados, y tan solo un 2,3% (115) en hospitales públicos. El 96,2% de las interrupciones del embarazo fue a petición de la mujer.

Canarias ocupa el quinto lugar de mayor número de abortos en el Estado español.