Motivación y entusiasmo para la vuelta a las aulas

17/09/2019

Volver a los horarios del colegio puede ser más fácil siguiendo algunas pautas. Adaptar las horas y mostrar una actitud positiva son clave para un regreso con motivación.

La vuelta al colegio, a las clases y a los despertadores no siempre es tarea fácil para los niños y niñas, porque aunque algunos se enfrentan con entusiasmo al regreso a las aulas, otros pueden presentar problemas para adaptarse a los horarios lectivos.


En esta incorporación a las rutinas son muy importantes las pautas, prestar atención a las señales, mostrar una actitud positiva y tratar de contagiar entusiasmo y motivación, ya que pequeños gestos marcan una gran diferencia en los primeros días de colegio.


Entre las señales que suelen presentar los más reticentes a la vuelta a clase se encuentran el cansancio, la apatía, la ansiedad, la falta de concentración, la timidez y una actitud irascible, comportamientos que pueden requerir del apoyo del adulto para hacer más llevadera esta etapa.


Para que la vuelta a la rutina sea más liviana, los expertos recomiendan iniciar unas semanas antes el periodo de readaptación a los horarios, adelantando la hora de dormir y despertarse de los niños, especialmente en los más pequeños. El ajuste de los hábitos puede suponer que el alumno vuelva a las clases cansado, que no rinda académicamente y que esto afecte a su carácter.


Poner en marcha una estrategia para la adaptación paulatina de las horas del sueño es la mejor fórmula para que el cambio de horarios no suponga un problema. La Asociación Española de Pediatría recomienda entre 10 y 12 horas de sueño para los niños de 3 a 5 años, y de 10 horas en los de 6 a 10 años.

Los niños pueden presentar cansancio, ansiedad o apatía al regresar a las rutinas, un comportamiento que puede cambiarse con ciertos trucos.

Crear entusiasmo. Es especialmente importante que los niños afronten la vuelta al colegio como algo emocionante y alegre, que les cause expectación y que asuman con entusiasmo. Muchos niños, especialmente los más activos y sociables no requieren de la intervención de los adultos para empezar el curso escolar con ganas, pero no siempre ocurre en niños más introvertidos.

Para despertar el entusiasmo es útil preparar con ellos el material escolar y hacerles partícipes de la organización de las cosas que usarán en clase. Estrenar material, libros, uniformes o alguna actividad puede generar en los niños esa chispa que les ayude a afrontar el cambio con ánimos.

Positividad. La actitud y la energía del entorno social del niño es clave para que éste asuma la vuelta a las clases como un reto positivo y emocionante. Un comportamiento adecuado que les exprese que la rutina y la vuelta a los hábitos son algo alegre será fácilmente asumible por ellos, que se contagiarán de la positividad de los que les rodean.

Para llegar a esta actitud es importante que la vuelta al trabajo también se asuma como algo positivo por los padres, de forma que todos los integrantes de la familia estén en una situación similar y con la que el niño se sienta identificado.

Amigos y diversión. Una de las cosas que para los niños siempre es positivo es el reencuentro con los amigos, los juegos en el patio, la vuelta a actividades que le gusten y la diversión con otros niños de su edad. Usar este tipo de vivencias puede ser la llave para que el alumno se integre en el horario lectivo con un comportamiento positivo, ya que estará feliz de volver a ver a sus compañeros.


Organizar una quedada con sus amigos puede ser un buen plan para que el niño recuerde los momentos buenos y la diversión que le espera al volver al colegio, afianzando unos días antes del regreso a las aulas las vivencias que más le gustan del periodo de clase. Hacer hincapié en la diversión es una forma de que el niño acepte el cambio y lo asuma con interés y emoción.

Fines de semana

Actividades. Para que la adaptación al calendario escolar sea menos radical para grandes y pequeños es una buena estrategia planear fines de semana llenos de actividad y diversión en los primeros días de clase, de forma que el niño desvincule el pasarlo bien únicamente con el verano y las vacaciones. Una salida al campo, comidas familiares, meriendas con amigos, deporte, actividades lúdicas con otros niños de su edad o planes de playa y piscina aprovechando el buen tiempo, pueden ayudar a que la vuelta al cole sea más llevadera. Estas pequeñas escapadas son una forma de ir despidiéndose del verano paulatinamente, y asumir los nuevos hábitos de una manera más progresiva y natural.