Las notas más brillantes de la ULPGC

Cuatro alumnas y un estudiante de la universidad pública grancanaria de las cinco ramas de conocimiento reciben mañana el premio al «esfuerzo continuo» que han realizado durante los cuatro años cursando sus respectivos grados

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Ylenia Perera, por la rama de Artes y Humanidades; Javier Berdún, por la de Ciencias; Sonia González, por la de Ciencias de la Salud; Laura Cobo, por la de Ciencias Sociales y Jurídicas y Beatriz Lorenzo, por la de Ingeniería y Arquitectura, conforman el quinteto de estudiantes que reconoce la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) por su brillante expediente académico.

«Es un premio al esfuerzo que uno se propone hacer desde primero de carrera, un reconocimiento a la continuidad de un bien hacer a la hora de estudiar», afirma Javier Berdún que ha terminado Ciencias del Mar. También para Beatriz Lorenzo, ingeniera química, este premio es «como una palmadita en la espalda» y le ha llegado «tal vez en un momento en el que necesitaba subir los ánimos». Y, al mismo tiempo, continúa Beatriz Lorenzo, «sirve de ejemplo» porque significa «no simplemente queremos aprobar. Yo creo que necesitamos gente como nosotros, y otros compañeros, que a lo largo de la carrera se han esforzado mucho no solo por aprobar sino por aprender nuestra profesión».

Para Sonia González, que estudió Medicina y ahora hace su primer año como residente en el hospital doctor Negrín, su «premio» es haber superado el MIR y tener trabajo. Aunque también reconoce que «nunca está demás» que la premien por las notas.

Laura Cobo, que estudió Ciencias Jurídicas y ahora se prepara para opositar a la judicatura, añade al esfuerzo «la disciplina y la constancia. No se trata solo de aprobar sino dar ese salto de calidad que uno mismo se exige. El premio es a la exigencia. Y es un motivación», reconoce. Ylenia Perera, graduada en Literatura Lengua y Literatura Hispánica coincide con sus compañeras en que han elegido sus carreras «por vocación, por el deseo de aprender y eso se demuestra con ese esfuerzo, el premio supone un impulso para seguir trabajando».

Coinciden igualmente en que lograr buenas notas es una cuestión de «organización». «Se trata de no perder el tiempo y estar seguro de lo que uno quiere», apunta Beatriz Lorenzo. Por su parte, Laura Pilar añade una máxima: «Hacer las cosas cuando hay que hacerlas». Por eso, explica, «no hay que privarse de todo, sino organizarse». Ylenia Perera abunda en la cuestión de la «organización», es más, dice, «no solo es que no haya que renunciar es que no debes renunciar a tu vida porque entonces caes en el desánimo». Sonia González, en cambio, sí señala que ha tenido que «renunciar» a muchas cosas. No a toda su vida, pero sí ha hecho sacrificios. No en vano, recuerda, su carrera es de seis años.

Igualmente es importante «tener un método» de estudio. En su caso, lo han mantenido desde el instituto, aunque adaptándolo a las exigencias universitarias. La ingeniera Beatriz Lorenzo confía plenamente en «hacer problemas, problemas y más problemas» para fijar los conceptos. Ylenia Perera, por su parte, añade a su plan de estudios lecturas de cultura general incluyendo la política, «porque también está conectada con la literatura». Laura Cobo se pone en manos de la memoria y lo va a seguir haciendo porque en las oposiciones «se cantan» [son exámenes orales] los temas. En la rama de Javier Berdún, Ciencias del Mar, hay asignaturas muy dispares por eso su método depende de la asignatura. Sonia González también se considera «organizada» a la hora de estudiar y esa, apunta, es la clave.

Vocación

Ninguna de ellas, y tampoco Javier Berdún, encaja en el perfil del «empollón», pero en algunos casos si han sentido, como lo llama Laura Cobo, con ese «estigma» que «no tiene nada que ver con la realidad». El problema, coinciden, es que en muchas carreras se entra con un cinco, y en demasiados casos el alumnado «no tiene vocación».