La oportunidad de aprender idiomas desde niños

17/03/2020

La afirmación de que los más pequeños de la casa son esponjas a la hora de integrar una segunda lengua, no por oída deja de ser menos cierto. Según los expertos, para que se desarrolle a nivel nativo, se considera necesario que al menos el 20% de la actividad comunicativa real del niño tenga lugar en ese idioma

Aprender inglés desde niños es clave para manejar un segundo idioma de forma tan fluida como nos desenvolvemos en la lengua materna. Son muchos los beneficios cognitivos, académicos y sociales de aprender idiomas extranjeros. Aunque si bien no es tan sencillo como poner a los niños los dibujos en inglés, si que hay padres que realizan un esfuerzo consciente por contribuir a que sus hijos desarrollen de manera natural el aprendizaje de al menos dos idiomas.

En este sentido, los expertos apuntan a que para que se desarrolle a nivel nativo una lengua, se considera necesario que al menos el 20% de la actividad comunicativa real del niño tenga lugar en ese idioma. Por tanto, se trata de que durante al menos el 20% de las cerca de 12 horas que el niño está despierto, reciba estímulos en esa lengua, que serán mucho mayores cuanto más personales e interactivos sean.

En situaciones en las que los padres hablen cada uno un idioma, lo mejor será que lo apliquen a sus hijos.

Así pues, siempre será más efectivo si se comienza a introducir dos lenguas desde el primer momento y no se espera a que se haya aprendido ya un primer idioma, recomendando que esta exposición real sea desde el nacimiento del bebé, para aprovechar al máximo los beneficios de la plasticidad del cerebro.

Según Albert Costa, psicólogo y profesor de investigación del Centro para el Cerebro y Cognición de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), de Barcelona, además de autor de El cerebro bilingüe. La neurociencia del lengua, «la mera exposición pasiva a una lengua no es demasiado eficaz».

Por tanto, poner a los niños los dibujos en inglés para que vayan escuchando palabras en otro idioma no sirve de mucho, tal y como confirman varios estudios, entre ellos uno realizado en la Universidad de Washington por Patricia K. Kuhl: «la interacción con otras personas resulta esencial para el aprendizaje de fonemas y palabras». Lo mejor será que los niños desarrollen el nuevo idioma hablándolo.

La oportunidad de aprender idiomas desde niños
Métodos para contribuir a desarrollar una segunda lengua

Los más usuales. En este sentido, existen métodos que se pueden llevar a cabo dentro de una familia para que los niños, en la medida de lo posible, vayan adquiriendo esa capacidad de desenvolverse con total normalidad en más de una lengua. Estos son algunos de ellos:

Un padre, un idioma. Se trata de las familias en las que cada uno de los padres domina un idioma diferente. En este caso, los padres que la practican solo hablan a sus hijos en el idioma nativo, tanto dentro como fuera de casa. Hay que tener en cuenta el caso en que la familia vive en un país cuyo idioma es uno de sus idiomas. En este caso, esa lengua se convierte en mayoritaria y lógicamente los niños la van a usar de forma más habitual y la dominarán más rápido.

Idioma minoritario en casa. Este método se emplea cuando los padres y los hijos hablan entre sí dentro de casa el mismo idioma, aunque no sea el nativo de los padres y que es diferente del idioma del lugar donde residen. Este enfoque puede evitar la sensación que tienen muchos padres de que están excluyendo a otros de la interacción con su familia cuando están fuera de casa. También proporciona un marco claro para los niños, el hogar se convierte en el interruptor para cambiar de idioma.

Cambio de residencia. Un traslado laboral de uno de los padres puede ser la salvación para que sus hijos aprendan otro idioma. En este caso, una familia se traslada a un país extranjero y habla el idioma materno de los padres en casa, mientras que los niños aprenden y hablan el idioma de su país de adopción en la escuela o con sus amigos.

Inmersión lingüística. Se trata de la búsqueda de escuelas con idiomas extranjeros en su propio país, donde los hijos aprenden toda la educación reglada en una segunda lengua. Es la forma más común de aprendizaje de otro idioma y se puede complementar con el estudio de módulos en el extranjero.

Clases de idiomas. Para los padres monolingües que ni dominan otra lengua ni tienen la posibilidad de trasladarse a otro país, una forma común, que puede ser complementaria a la inmersión lingüística, es buscar opciones para que interactúen en otra lengua. Algunas opciones son los campamentos de verano, las clases extraescolares, los viajes de estudio al extranjero o a las academias de idiomas.