Claustro monográfico en la ULL

Guerra universitaria al acoso sexual

16/05/2018

La Universidad de La Laguna celebra el primer claustro monográfico sobre las conductas machistas y acuerda luchar para erradicar lo que considera una «lacra» en la institución. Se modificará el protocolo para dar mayor protección a las víctimas. El grupo solicitante del pleno pide la dimisión del rector

La Universidad de La Laguna (ULL) marcó este martesun antes y un después en la lucha contra el acoso sexual y sexista. Primero, por convertirse en la primera institución académica española en celebrar un claustro monográfico sobre este asunto y, segundo, por haber logrado sacar adelante, pese a las discrepancias de los distintos grupos claustrales, una declaración institucional proclamando la «tolerancia cero» y el compromiso de «hacer frente hasta erradicar totalmente» las conductas de este tipo. Además, se aprobó, por asentimiento de todos los claustrales, siete propuestas de resolución con las que se espera lograr este objetivo.

Los grupos claustrales que durante más de tres horas debatieron acerca de la que consideran «una lacra» para la institución, reconocieron los muchos pasos dados en materia de igualdad desde el año 2010 y las herramientas de las que se ha dotado la institución para poner freno a los casos de acoso sexual y sexista, pero también admitieron que «no han sido suficientes». «La celebración de este claustro es prueba de ello», llegó a decir más de un portavoz. También el rector, Antonio Martinón, admitió que «en la ULL ha habido acoso sexual y sexista, por eso se ha actuado cuando ha ocurrido» y por eso existe, añadió, el compromiso de erradicarlo en el futuro».

Por eso, entre las propuestas de resolución aprobadas se encuentran como de «alta prioridad» que se dote a la Unidad de Igualdad de Género y al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales con la financiación, la estructura administrativa y el personal para que, entre otras cosas, su labor llegue a toda la comunidad universitaria. También el claustro ha instado al rector, a poner en marcha un «plan permanente de difusión y formación en materia de igualdad de género dirigido a toda comunidad universitaria», incluyendo «formación obligatoria a las gestoras y gestores de las unidades organizativas» de la universidad lagunera.

Igualmente, el claustro acordó como prioritario el nombramiento de una comisión claustral conjuntamente con la comisión técnica asesora de la Unidad de Igualdad de Género para la revisión y actualización del Protocolo para la detección, prevención y actuación en supuestos de acosos sexual y sexista. Y, con carácter inmediato, que se añada a ese protocolo, por un lado, que «la Universidad se personará como acusación particular cuando el asunto se judicialice» y, por otro, que se adopten «medidas cautelares que supongan el no contacto entre la persona presuntamente agresora y la víctima ante un presunto caso de acoso sexual o por razón de sexo».

La práctica totalidad de los claustrales -salvo el grupo Atura que ni siquiera envió representante a la cita- convinieron en que no bastaba con «presumir» por contar con una Unidad de Igualdad de Género (su directora, Inmaculada Perdono hizo un balance de la gestión de la unidad durante el claustro) y con un protocolo para prevenir, detectar y actuar en caso de acoso sexual o sexista, sino que «se debe aplicar y se tiene que mejorar», dijo, entre otros, Holi Díaz, la portavoz de la Asamblea del Movimiento Estudiantil de Canarias (AMEC), promotor del claustro monográfico celebrado ayer.

Díaz arrancó su inquisitivo discurso admitiendo la evidencia, que el claustro de ayer constituía «un acto institucional sin precedentes en la universidad española», para, a renglón seguido, avisar de que la AMEC «va a ir a por los acosadores» y que va a «seguir trabajando y analizando perfiles porque -aseguró- quedan muchos tapados y protegidos que acabarán por caer».

«Esto solo está empezando», advirtió, dirigiéndose a Martinón -al que pidió directamente la dimisión por «ridiculizar» el acoso-, al tiempo que alertó de que en la ULL no se denuncia el acoso sexual porque «la universidad se rige por códigos de servidumbre y por un sistema de castas en el que los alumnos son el último peldaño», lo que hace que se dé una situación, enfatizó, de «auténtico desamparo».

Con mayor o menor afección, los claustrales advirtieron de que la defensa de la honorabilidad de la institución no puede estar por encima de las víctimas.