Educación bilingüe: una puerta al mundo globalizado

17/03/2020

Cada vez son más los padres que apuestan por el bilingüismo como elemento imprescindible a la hora de escoger un colegio. Aunque en España se está trabajando para que la escuela pública implemente medidas eficaces para que la adquisición de una segunda lengua sea eficiente, la realidad es que el país sigue lejos de los niveles europeos.

Por esta razón, los programas bilingües surgen ante la necesidad de mejorar la competencia lingüística de los alumnos, aunque cabe resaltar que no se pretende que el alumno sea bilingüe en el sentido de que domine la lengua extranjera como si fuera nativo, ya que el contexto en el que se desenvuelven se caracteriza por el uso y predominio de la lengua materna y la lengua extranjera se limita al ámbito escolar, es decir, no están expuestos a ambas lenguas en los mismo términos y condiciones.

Entre el bilingüismo mínimo de Diebolds (1964), «bilingüismo incipiente que requiere unas pocas frases para desenvolverse en el ámbito turístico o empresarial» y el bilingüismo máximo de Bloomfield (1935:56) para quien supone «el control de dos o más lenguas como un nativo», se encuentra una amplia variedad de definiciones.

Baker (2011) lo define como el «acto de utilizar dos lenguas de manera constante e intercalada»; Grosjean (1985) afirma que bilingüe es «alguien que puede funcionar en cada idioma de acuerdo con sus necesidades»; Siguán y Mackey (1986), para quienes bilingüe es «aquella persona que, además de la competencia que posee en su primera lengua, presenta una competencia similar en otra, que puede utilizar con semejante eficacia».

Por otro lado, hablamos de educación bilingüe cuando «el contacto con la segunda lengua se produce como opción pedagógica de escolarización, es decir, la segunda lengua como vehículo de acceso al conocimiento en general» (Villalba y Galindo, 2014).

Educación bilingüe: una puerta al mundo globalizado

LA SEGUNDA LENGUA. Los programas de educación bilingüe son una poderosa herramienta para el desarrollo intelectual y psicosocial de cualquier estudiante. Aparte de promover el aprendizaje de nuevas lenguas, estamos enriqueciendo nuestro conocimiento a través de la cultura, los valores y tradiciones de otros países y regiones.

Gracias a la educación impartida en más de un idioma, los niños mejoran su rendimiento en lectura, ortografía y comprensión verbal (aspectos claves en el rendimiento académico).

Por otra parte, está científicamente demostrado que el desarrollo del bilingüismo provoca en los niños un tipo distinto de conexiones neuronales. Ayudan al cerebro a interpretar y analizar mejor el entorno y la comunicación interpersonal.

Los programas bilingües surgen ante la necesidad de mejorar la competencia lingüística del alumnado.

De hecho, existen estudios que confirman que los síntomas de la enfermedad de Alzheimer se retrasan varios años en las personas bilingües.

Además, el aprendizaje bilingüe también fomenta otros aspectos evolutivos importantes. Por ejemplo, la visión espacial, la memoria, la concentración o la atención focalizada. También, ayuda a superar problemas como la timidez, la falta de confianza o una baja autoestima.

Educación bilingüe: una puerta al mundo globalizado

SITUACIÓN EN ESPAÑA. Con motivo del Día Europeo de las Lenguas de 2019, la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) publicó un informe sobre cuáles son las lenguas más estudiadas en la Unión Europea, en el que se evidenciaba que los alumnos españoles están lejos de otros estudiantes europeos en el estudio de lenguas extranjeras.

El 46% de los alumnos de entre 12 y 15 años estudiaron dos o más idiomas. Y de esos, un 99,5% inglés, un 41,9% francés y un 4,6% aprende alemán.

El porcentaje español es inferior al 50%, algo que contrasta con otros países, como Luxemburgo, que encabeza la lista, con un 100% del alumnado. Aunque hay también una explicación. El Gran Ducado tiene tres lenguas oficiales: el luxemburgués, el francés y el alemán, pero estas dos últimas se consideran extranjeras para las estadísticas. Además, se estudia también inglés.

Le siguen en el ránking Finlandia con un 99% de alumnos que estudian dos lenguas o más; Italia (97%), Grecia (96%), Rumanía, Malta y Estonia (95%).

El inglés suele ser la lengua preferida de estudio en las escuelas. Casi el 98% de los estudiantes de entre 12 a los 15 años lo estudiaron en 2017.

Le sigue el francés, con el 33,4% del alumnado; el alemán (23,3%) y el español (16,9%). No obstante, el inglés no fue la única lengua mayoritaria en todos los países.

Por ejemplo, más del 50% de los estudiantes también reciben clases de francés en países como Irlanda, Italia, Chipre, Países Bajos, Portugal y Rumanía. También el alemán lo estudiaron más de la mitad de los estudiantes de Dinamarca y Polonia, mientras que el español también es popular en los colegios de Francia, con un 54,1, en los suecos (con un 42,6% del alumnado). En menor grado se aprendió en Italia (23,1%) y Portugal (19,5%).

Una mirada al futuro próximo

Resulta innegable pensar que a medio y largo plazo llevar a cabo una educación y una carrera profesional en una segunda lengua, que en mayor medida será el inglés, puede resultar una excelente y fructífera decisión.

Dominar otros idiomas es una herramienta esencial para abrir puertas tanto a nivel nacional como internacional. Por otro lado, en un mundo cada vez más globalizado e interconectado, es vital saber desenvolverse de manera fluida con personas de otros países y continentes.

Es aquí donde entra el concepto de competencia lingüística. Este factor, fundamental para obtener un óptimo desarrollo laboral, hace referencia al conocimiento que se tiene de idiomas distintos al propio. En la actualidad, la práctica totalidad de los sectores laborales (como tecnología, marketing, informática, finanzas, relaciones comerciales, comunicación audiovisual, etc.) demandan una alta competencia en la educación bilingüe y, sobre todo, en el manejo del inglés.

Según la norma europea, esta capacidad comunicativa engloba tres áreas; la competencia lectora (comprensión de los textos escritos), la competencia oral (capacidad para hablar y escuchar correctamente) y, por último, la relacionada con la composición de textos, muy importante, por ejemplo, en profesiones relacionadas con el comercio o la publicidad.

Estudio. Resulta fundamental diferenciar los términos educación bilingüe y bilingüismo, que no son una misma cosa aunque a menudo se utilicen indistintamente. Tal y como se recoge en el informe Mitos y realidades sobre la educación bilingüe, publicado en la Revista Espacios, definir el término bilingüismo es una tarea compleja, ya que no existe una definición universal. A lo largo de estas líneas se ponen sobre la mesa varias de las definiciones más usadas de la historia.