De la yincana en inglés a un ‘talent show’ entre amigos

Termina la primera semana del campamento de verano de inmersión lingüística en la residencia escolar de Arinaga y toca despedirse. Noventa alumnos de sexto de primaria de toda la isla con los mejores expedientes académicos han disfrutado de actividades dentro y fuera del centro. Todos quieren volver el próximo año. Vea la galería.

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA

Al principio esperaba que llegara este día, pero ahora no quiero irme», afirma Marco, uno de los noventa niños que han tenido que despedirse de sus nuevos compañeros tras una semana de actividades en el campamento de verano de inmersión lingüística organizado por la Consejeria regional de Educación en varios centros del archipiélago.

Todos coinciden, a pesar de que algunos no han aguantado la semana entera lejos de casa: para muchos ésta es la primera vez y es difícil adaptarse. «Ante todo, esto debe ser una experiencia para ellos, más allá del aprendizaje en inglés», explica Asunción Nalda, su portavoz.

Noches temáticas, películas después de comer, tardes en la playa, concurso de talentos, competición de tenis de mesa y dibujo, deportes... «La yincana estuvo bien y mal a la vez: fue muy divertida pero también un poco asquerosa», cuenta Sofía, que terminó bañada en leche y pella de gofio en busca de un caramelo escondido. Marco, en cambio, guarda el recuerdo de un magnífico gol que llevó a su equipo a la victoria durante un partido de fútbol y Chloe, más tímida, se queda con los momentos de convivencia.

Los tres pertenecen a equipos distintos, divididos en colores (el rojo, el amarillo y el azul) para organizarse mejor. Sin embargo, aseguran que todo es competitividad sana, y una vez toca irse a comer, no hay color que valga: «el humor siembre va por delante», explica Marco junto a sus compañeras.

El inglés es la lengua vehicular de todo el campamento. Los monitores incentivan a los chicos con juegos y la repetición de cierto vocabulario termina por hacer mella. «Como estás escuchando palabras en otro idioma todo el tiempo terminas por aprender vocabulario nuevo», explica Sofía. «Además, como no es tu lengua natal te hablan despacio y prestas más atención a la información», indica Marco. Como ellos, sus compañeros lo tienen claro: es el idioma del presente y para viajar a otros lugares o comunicarse en la isla con extranjeros, el inglés es una necesidad.

Durante la semana también hay tiempo libre para relajarse: algunos lo pasan jugando y otros prefieren actividades más tranquilas. «Para ellos, organizamos un concurso para dibujar el logo de los diplomas del siguiente año», explica Nalda.

Las próximas semanas le tocará el turno a alumnos de primero y segundo de la ESO. De nuevo, los mejores expedientes escogidos por el consejo escolar de sus respectivos centros y, como sus compañeros, vivirán una semana de experiencias. Su primera tarea: componer el grito de guerra de su equipo.