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Imagen de archivo de alumnado en un centro de sureste de Gran Canaria durante una clase. Cober
Canarias inicia la primera gran evaluación de la Lomloe y prueba la IA para corregir el examen

Canarias inicia la primera gran evaluación de la Lomloe y prueba la IA para corregir el examen

Se diagnostica el grado de competencia en lengua y matemáticas de cuarto de Primaria y segundo de la ESO. El test es «cerrado» y se realiza 'online'

Luisa del Rosario

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 30 de abril 2024, 02:00

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El alumnado de cuarto de Primaria en Canarias, 17.600 estudiantes de centros públicos, concertados y privados, ha sido el primero en hacer la evaluación de diagnóstico censal que prevé la nueva ley educativa, la Lomloe. Comenzó ayer y tendrá hasta el próximo 10 de mayo para hacer los testo con los que se diagnosticará su competencia en lengua y en matemáticas. Se trata de una prueba «cerrada» que se corrige de forma «automática» porque que hace de forma telemática, explicó ayer José Saturnino Martínez, director de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa (ACCUEE), que es la institución que coordina las pruebas en el archipiélago. De forma paralela, señaló, se ha puesto en marcha un proyecto piloto para entrenar a la inteligencia artificial (IA) con preguntas abiertas.

Esta evaluación también la harán los 20.600 estudiantes de segundo de la ESO, entre el 13 y el 24 de mayo, por lo que serán 38.000 alumnos y alumnas en total. Por eso, explica Martínez, no se pueden hacer preguntas abiertas. «Tardaríamos mucho tiempo en corregir y evaluar».

EN CONTEXTO

  • 38.000 estudiantes Es el alumnado que cursa cuarto de Primaria y segundo de la ESO en Canarias y son los que realizarán las pruebas.

  • Hasta el 10 de mayo Es la fecha límite para este test entre el estudiantado de cuarto de Primaria, 17.600 escolares.

  • Del 13 al 24 de mayo Es el abanico de fechas en la que se examinarán los 20.600 estudiantes de segundo de la ESO.

  • Sin distinción Las pruebas afectan a centros públicos, concertados y privados.

Además, apostilla el director de la ACCUEE, «en las evaluaciones abiertas a veces hay discrepancias entre dos personas que evalúan la misma prueba».

Por eso, añade, quieren utilizar la IA. «Una prueba abierta sería, por ejemplo, que redacten sobre un determinado tema. Hay que entrenar a la IA para que esté pendiente de la ortografía, la gramática y la pertinencia de los que escriben. Entrenarla es lo complejo».

La idea de la ACCUEE es tenerla lista para el curso que viene, aunque todo dependerá de cómo resulte esta prueba piloto, advirtió Martínez. A su juicio, la prueba cerrada, como la que se ha planteado ahora en la evaluación de lengua y matemáticas, «da estabilidad en la corrección», sin embargo, añade, «hay elementos importantes que no se capturan bien», por ejemplo si el alumnado tiene «más creatividad, ingenio o soltura para situaciones poco estructuradas».

En definitiva, dice el director de la ACCUEE, una prueba cerrada permite «captar elementos básicos de la formación» del alumnado, «si ponemos un texto si ese estudiante no lo entiende se ve en una prueba cerrada, pero no puedes captar cuestiones más sutiles, la zona de la excelencia no la captamos», admite.

Un mes para corregir todas las pruebas

Aunque no quiso dar estimaciones concretas, al compararla con pruebas similares que se hacían con la anterior ley educativa, la Lonce, Martínez cree que un mes después de estas evaluaciones podrán contar ya con los resultados. Diferente será el análisis de estos junto a los datos que también se recaban de forma paralela de los centros. Se trata de cuestionarios de contexto en los que estudiantes, familias, profesorado y direcciones deben responder sobre la realidad socioeconómica y cultural de los escolares, el clima de los centros educativos, entre otros aspectos.

Carácter «informativo» para mejorar»

Las pruebas, además, tienen «tienen carácter informativo, formativo y orientador para los centros, para el profesorado, para el alumnado y sus familias y para el conjunto de la comunidad educativa», según recoge la ley. «El objetivo es que a principio del curso que viene las familias y los centros puedan contar con esos datos» para modificar lo que sea necesario porque «hay dos cursos» de margen, añade Martínez. «No es clasificar, sancionar, premiar o castigar. Es ver dónde se esta fallando para mejorar» los datos, abunda.

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