Dura carta de una enfermera de Urgencias el Insular: «Maldigo lo que veo»

«Es anciana. Y ahí está enferma, matriculada con el 35X, y aparcada, en una camilla, como otros 34», denuncia la profesional

Odra Rodríguez Santana
ODRA RODRÍGUEZ SANTANA Las Palmas de Gran Canaria

La situación del servicio de Urgencias del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria sigue sin mejorar y prueba de ello es el hastío de los trabajadores sanitarios que no dudan en dar un paso al frente y denunciar la saturación y las malas condiciones con las que tienen que lidiar día a día. CANARIAS7 ha tenido acceso a esta dura carta difundida en las últimas horas por una enfermera de dicho servicio que pone el foco en el trato que dispensan a los mayores por un servicio sobresaturado.

«Es anciana. Y ahí está enferma, matriculada con el 35X, y aparcada, en una camilla, como otros 34, al fondo de un pasillo de ese Servicio de Urgencias del Hospital Insular de Las Palmas, que continúa otro año más (y ya van muchos) rumbo a no sabemos dónde. No sé qué sentirá. Si querrá gritar, o huir. Seguramente lo haría si no estuviera doblada por los años y por la enfermedad, y porque las fuerzas le han abandonado hace tiempo, el mismo tiempo que tardó el sistema en abandonarla a ella.

Mal pago para tantos años de esfuerzo, de guerras y posguerras. Escasez y miserias sentidas en la piel y en el alma, y pese a eso, construir un sistema social y sanitario desde las ruinas de un país quebrado, que ahora, esta generación, disfruta y que a ella nadie, a la vista del trato recibido, le agradece.

He perdido la cuenta de cuántas veces he maldecido lo que veo, y maldigo que el ejercicio de mi profesión de enfermera sea para tropezarme con esta doble injusticia. La primera, la de ella de estar ahí, en esas circunstancias, y la segunda, la mía, la de no poder trabajar en las condiciones con las que merezco hacerlo. Dos realidades que se encuentran y se miran de frente. No a los ojos, porque a veces siento vergüenza y no puedo. Ya me tocará, quizás, estar en su lugar, y entonces maldeciré aún más a los que pudiendo hacer algo, no hicieron nada. Y maldeciré a los que convirtieron la retórica y los eufemismos en un arte con los que camuflar algunas verdades.

Busco ayuda en el diccionario para encontrar entre miles de definiciones la más adecuada, la que me ayude a definir esta situación y ahí está. Encuentro esa palabra y me paro a leerla. «Ignominia»: »Ofensa grave que sufre el honor y la dignidad de una persona».

Nada más que añadir«.