Imagen de archivo del ambiente en Vegueta el primer sábado sin toque de queda en la primavera pasada. / ARCADIO SUÁREZ

La desescalada no alcanza a las fiestas, verbenas y el baile, aún prohibidos

Taxis y guaguas pueden ocupar todas sus plazas y los guías turísticos, congregar a 30 personas en las islas capitalinas y a 50 en el resto

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El ritual de las fiestas cumple un papel esencial en las sociedades, no solo como elemento identitario, sino como fórmula para sobrellevar los sinsabores de la vida.

Estas celebraciones, desde la aparición de la covid, han desaparecido del calendario y la desescalada aún no ha llegado a ellas. De hecho, en todos los niveles de alerta sanitaria queda prohibido el baile en discotecas y pubs. Además, en los conciertos y espectáculos, el público debe permanecer sentado, salvo en los eventos al aire libre donde no se consuman bebidas y comidas en las islas que tengan un nivel 3 o inferior.

«Las fiestas son como los viajes. Es un tipo de ocio que sirve para divertirse y descargar tensiones», subraya el decano del Colegio de Psicología de Las Palmas, Francisco Javier Sánchez Eizaguirre. La ausencia de estas vías de escape afecta a la estabilidad emocional de la población que «necesita relajarse y salir», además de fomentar unas relaciones sociales que parecen haber quedado estancadas durante dos años y que acrecientan la sensación de pérdida, explica el psicólogo.

El protocolo de medidas covid es muy claro al respecto. En el ocio nocturno, discotecas, bares de copas y karaokes no se permite bailar con independencia de los niveles. Además, las fiestas, verbenas y los eventos populares no se pueden celebrar sea cual fuere el escalón de riesgo por contagio.

El resto de las medidas se han flexibilizado más, sobre todo en cuanto a los horarios; limitado a las 3.00 horas en Gran Canaria y Tenerife y a las 4.00 en las islas no capitalinas.

Respecto a los aforos, en Gran Canaria y Tenerife, se amplían al 75% al aire libre y al 50% en espacios interiores. Esta norma general es más flexibe en el caso de los espacios cerrados de los establecimientos de carácter esencial -farmacias, comercios de productos de primera necesidad y tiendas de alimentación- donde el aforo máximo es del 75%.

En el resto de las islas, el aforo al aire libre se podrá ocupar en su totalidad y al 75% en interiores.

En cuanto a la limitación de las reuniones, en Gran Canaria y Tenerife se permiten grupos de un máximo de ocho personas y en el resto del archipiélago, de doce.

Sin embargo, alrededor de los guías turísticos y en las actividades de turismo activo pueden confluir hasta 30 personas, en el caso de Gran Canaria y Tenerife, y un máximo de 50 personas en el resto de las islas.

En el ocio nocturno se aplican las normas generales de aforo y horarios, pero se obliga a los responsables de los locales a recabar los datos personales de los clientes y el personal, además de la hora del servicio, para facilitar el rastreo de los contagios.

La flexibilización también ha llegado a las visitas hospitalarias, prohibidas hasta ahora en el archipiélago salvo en el caso de menores, embarazadas, enfermos terminales y cuando un facultativo las recomendara. En las islas no capitalinas, este acompañamiento hospitalario se ha normalizado y en Gran Canaria y Tenerife las visitas «serán supervisadas por el personal del centro y se extremarán las medias de prevención», según reza la tabla de restricciones. Además, en las islas capitalinas, se recomienda el uso de mascarillas FFP2 al personal que atienda a los pacientes de forma directa y reforzar la ventilación en espacios cerrados.

También la desescalada se apreciará en guaguas y taxis, que podrán ocupar la totalidad de sus plazas sea cual fuere el nivel de alerta sanitaria.

Estas medidas se cambiarán el próximo jueves, cuando el Gobierno canario prevé avanzar en la eliminación de las restricciones.