Conducir con el móvil en la mano costará seis puntos desde marzo próximo

La nueva Ley de Tráfico, aprobada este jueves, elimina la posibilidad de superar en 20 km/h el límite de velocidad para adelantar en carreteras secundarias

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

Los 16 millones de conductores que hay en España tienen tres meses para asimilar todos los cambios que el Gobierno y el Parlamento acaban de introducir en la Ley de Tráfico. A partir de esa fecha llegarán las multas, con una mayor pérdida de puntos y posibles suspensiones temporales del carné.

Las reformas, según reiteró el propio ministro del Interior en el hemiciclo, buscan castigar con más dureza a los conductores que cometen las infracciones que más muertos ocasionan en las carreteras españolas. Fernando Grande-Marlaska, tras subrayar el éxito de los 15 años de carné por puntos, que ha colocado a España como tercer país europeo con menos víctimas, indicó que la reforma quiere ser otra vuelta de tuerca en el todavía utópico camino de la siniestralidad cero.

Las novedades de la ley, que respaldó este jueves todo el Congreso salvo PP y Vox, entran en vigor los primeros días de marzo, a los tres meses de su inminente publicación en el BOE. Los cambios se concentran en tres ejes: endurecimiento de las sanciones, reducción de velocidades y regulación de vehículos de movilidad personal, con la vista puesta en la proliferación de patinetes eléctricos. También mantiene que la enseñanza para el examen teórico se debe impartir en autoescuelas con clases presenciales.

Respetar a los ciclistas

Tres comportamientos irresponsables directamente ligados a los accidentes mortales recibirán mayores castigos. Conducir manipulando el móvil está prohibido desde hace tiempo. Sin embargo, a partir de marzo ya no hará falta que el dron o la Guardia Civil te pille accionado el teléfono. Bastará con que te vean o fotografíen con el 'smarphone' en la mano. El castigo por esta irresponsabilidad, la que más accidentes mortales provoca desde hace un lustro, además, se duplica. Pasará de la retirada de tres puntos a la de seis.

También se perderán seis puntos cuando se ponga en riesgo la integridad de un ciclista, el 9% de las víctimas mortales anuales. Se aplicará cuando se le adelante sin dejar la distancia mínima de un metro y medio o la maniobra comprometa su seguridad.

Ya no hará falta que el detector de radares esté en funcionamiento; con solo llevarlo en el coche se perderán los tres puntos

El tercer endurecimiento será para los automovilistas que no usen adecuadamente los cinturones de seguridad y las sujeciones de niños o para los motoristas que no lleven el casco (vehículo en el que ya viajan el 40% de los fallecidos). Los infractores perderán cuatro puntos. Estas imprudencias son las responsables directas de una de cada ocho muertes en la carretera.

La reforma castigará también con el máximo, seis puntos, a quien arroje a la vía o las cunetas objetos que puedan provocar incendios o accidentes y quitará tres puntos a quienes dispongan de mecanismos detectores de radares. Hasta hoy, para que el conductor fuese sancionado, hacía falta que le pillasen con el dispositivo estuviese en funcionamiento. Ahora bastará con que lo tenga instalado en el vehículo.

La única suavización de la reforma llega en el mecanismo para la recuperación de los 12 puntos. Ya no habrá distingo entre falta graves o muy graves. Dos años sin infracciones permitirán recuperar los puntos perdidos.

El segundo gran cambio de la nueva ley es la eliminación de la posibilidad de superar hasta en 20 kilómetros por hora la velocidad máxima para realizar un adelantamiento en carreteras secundarias, en las que no tienen más que un carril de circulación en cada sentido. Ya no será posible adelantar a 110 por hora.

La modificación es impopular, pero totalmente necesaria porque «salva vidas», para los socialistas, y una irresponsabilidad, porque dilata el tiempo de adelantamiento, para PP y Vox.

Grande-Marlaska lo tiene claro. En las carreteras secundarias se producen el 70% de las muertes, buena parte de ellas en choques frontales, por eso esa maniobra no se permite en ningún país de la UE. Además, recordó, bajar la velocidad máxima de 100 a 90 kilómetros hora en 2019 ha ahorrado un 30% de muertes y heridos graves al año.

El casco será obligatorio para circular con patinetes eléctricos

Uno de cada tres conductores de patinetes eléctricos heridos en accidente terminan ingresados en las unidades de cuidados intensivos hospitalarias con severos traumatismos craneoencefálicos. Hasta el 40% de los fallecidos en estos vehículos pierden la vida por un golpe en la cabeza. En ambos casos, médicos y técnicos lo tienen claro: la mayoría habría evitado la UCI e incluso la muerte si hubiese llevado un casco.

El Ministerio del Interior y la mayoría parlamentaria están totalmente de acuerdo, por lo que la nueva Ley de Tráfico obligará desde marzo a que los conductores de estos móviles unipersonales lleven casco. Tendrán prohibido circular por las aceras y los menores no podrán utilizarlos si toman la más mínima cantidad de alcohol.