El director de Loro Parque Fundación, Javier Almunia, ayer, en la presentación de los resultados de CanBio. / COBER

Los corales tapizantes están supliendo a las algas en las costas de Canarias

La tropicalización y la acidez del mar, que crecen a ritmo constante por el cambio climático, crearán «problemas» a medio plazo a las islas, según el proyecto CanBio

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

El cambio climático está afectando «a los ecosistemas costeros» y el proyecto CanBio ha constatado «cómo están cambiando las comunidades que antes eran dominadas fundamentalmente por algas y ahora están apareciendo organismos más tropicales, corales tapizantes, y cómo eso afecta a toda la red trófica y podría afectar a las pesquerías y a otros aspectos económicos vinculados con archipiélago», explicó ayer el director de Loro Parque Fundación, Javier Almunia, quien presentó los resultados del proyecto CanBio.

«Las fulas han disminuido su consumo de algas y aumentado su consumo de estos organismos de corales blandos», señaló Almunia, quien explicó que aún no tienen resultados sobre lo que significará este cambio porque la investigación está en fase preliminar.

  • 100. Con El proyecto CanBio ha marcado a un centenar de angelotes y a otras tantas mantelinas, especies en peligro en Canarias. Con ello se podrán analizar sus hábitos y proteger en un futuro las zonas de reproducción.

«Se ha constatado que la tropicalización está afectando a estos ambientes costeros y está habiendo un cambio de comunidades. Se está viendo que en la parte básica de la cadena trófica los organismos tienen que estar cambiando su estrategia alimenticia porque ahora tienen otras cosas de las que alimentarse», añadió. Además, « con la tropicalización de las aguas van a aparecer especies nuevas y van a desaparecer o reducirse especies que eran más meridionales acostumbradas aguas más templadas», advirtió.

Tras cuatro años del proyecto CanBio, en el que participa el Gobierno de Canarias e investigadores de las dos universidades públicas, se ha podido hacer «un mapa de toda la región canaria y a partir de los datos que se han obtienen se tiene una información precisa de la temperatura y velocidad del viento y de cómo se está intercambiando el CO2 y está aumentando la acidificación de las aguas. «Se ha verificado esa tendencia, y aunque es verdad que el océano hace como un taponamiento, esa acidificación está aumentando a ritmo constante. Aún no está en niveles que afecten, pero la tendencia no cambia y es de esperar que a medio plazo empecemos a tener problemas», advirtió.

Para cambiar esa tendencia, abundó, «la única forma» es intervenir sobre el cambio climático. «La acidificación se debe a las emisiones de CO2 a la atmósfera, que también llega al mar y la única forma de pararla o contenerla es reducir las emisiones», afirmó.

CanBio ha permitido en este tiempo « avanzar en el conocimiento científico sobre los efectos del cambio climático en las especies críticamente amenazadas en el mar», explicó Almunia , y además de la acidificación del más y el incremento de la temperatura de las aguas se ha investigado el ruido marino. Para ello se han utilizado las dos boyas con las que cuenta el proyecto, una en Gando, en Gran Canaria, y otra en el Mar de las calmas, en El Hierro. Además, recordó, la de Gando se colocó junto antes del confinamiento, lo que ha permitido analizar el ruido oceánico durante el confinamiento, momento en el que se redujo drásticamente la actividad . Ambas boyas «nos han ofrecido información de cómo se comportan acústicamente los dos lugares y tenemos una idea de cual es el nivel de ruido en el océano y de cual es el impacto de las actividades humanas para en el futuro tratar de mitigar este sonido», señaló Almunia.

Con respecto a tres especies críticas en Canarias, los angelotes, las mantelinas y las tortugas marinas, el proyecto CanBio ha logrado marcar a un centenar de angelotes y otro de mantelinas lo que permitirá «establecer una red de seguimiento de dónde se sitúan estas especies. Hay una desconocimiento absoluto de la ecología de estas especies y de cómo se distribuyen o utilizan los lugares para protegerse o para la reproducción» y este proyecto permitirá avanzar en ese conocimiento, añadió.

De izquierda a derecha, Christoph Kiessling, Lluís Serra, Rosa Aguilar y Javier Almunia ayer en la presentación de los resultados de CanBio. / cober

El proyecto se amplía otro año y estudiará especies terrestres

El Gobierno canario, Loro Parque Fundación y las dos universidades públicas canarias continuarán colaborando en el proyecto CanBio un año más. Así lo anunciaron ayer durante la presentación en el Paraninfo de la ULPGC de los resultados de la investigación que se lleva realizando durante cuatro años. En 2023 CanBio contará con 500.000 euros y se van a ampliar los proyectos al impacto climático en especies terrestres. En concreto en 43 especies de caracoles, 30 de ellos es situación crítica. Estas especies son muy sensibles a los cambios de temperatura y humedad, así como otras seis especies de artrópodos, también amenazadas y sensibles a la pluviosidad, dijo el director de Loro Parque Fundación, Javier Almunia.

Miguel Ángel Pérez, viceconsejero de Transición Ecológica, agradeció en el acto por videoconferencia el «trabajo de los últimos años» de esta investigación y advirtió que canarias no podía «dormirse» ante los riesgos del cambio climático.

A la presentación e los resultados también asistieron los rectores de la Universidad de las palmas de Gran canaria y de La Laguna, Lluís Serra y Rosa Aguilar, respectivamente.

Aguilar puso en valor precisamente que este proyecto cumplía con el objetivo 17 de la ODS por la alianza transversal que había logrado para llevar a cabo la investigación combinando las aportaciones públicas con las privadas. En la misma idea se manifestó el rector de la ULPGC, quien añadió que este programa ha permitido que Canarias se sitúe en «el primer orden de la investigación sobre el cambio climático», algo en lo que también coincidió Christoph Kiessling, vicepresidente de Loro Parque.