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Imagen captada del seguimiento que hace marineheatwaves.org de las olas de calor marinas. C7
Las aguas canarias sufren desde hace dos semanas una ola de calor marina «severa»

Las aguas canarias sufren desde hace dos semanas una ola de calor marina «severa»

El evento está relacionado con una dorsal anticiclónica «con un geopotencial de récord en nuestra región», advierte el físico y meteorólogo canario J.J. Alemán

Luisa del Rosario

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 14 de mayo 2023, 02:00

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«No nos estamos enterando porque vivimos en la atmósfera, pero en estos momentos está ocurriendo una ola de calor marina de categoría 'severa' al suroeste de la península ibérica. Este fenómeno impacta negativamente al ecosistema marino de la zona» que incluye a Canarias. Así se refería el doctor en física y meteorólogo superior del Estado de la Agencia Española de Meteorología (Aemet) Juan Jesús González Alemán en su perfil de Twitter al fenómeno que afecta a las aguas isleñas desde principios de mayo.

«Una ola de calor marina es un fenómeno digno de resaltar. Se están produciendo anomalías en todo el océano, pero esta afecta a Canarias», explica el físico canario en conversación telefónica.

EN CONTEXTO

  • ¿Qué es? Las olas de calor marina se producen cuando la temperatura del agua está inusualmente alta.

  • Cinco días Para definirse como «ola de calor marina» el evento debe durar al menos cinco días.

  • Intensidad Por este parámetro se dividen en moderada, fuerte, severa y extrema.

  • Consecuencias Las altas temperaturas en el mar afectan al ecosistema marino en su conjunto sometiendo a las especies a estrés.

Con la expresión ola de calor marina, conocida también como MHW -las siglas de Marine Heat Waves- se hace referencia a una temperatura inusualmente alta del agua del mar. Para que se denomine «ola» debe durar al menos cinco días, tiempo sobrepasado en este caso, y se puede prolongar durante meses. Además, se nombran por su intensidad en cuatro categorías, de moderada a extrema, pasando por fuerte y severa. En el caso de la ola de calor marina que afecta al archipiélago estuvo durante la primera semana categorizada como «severa».

Degradación del hábitat

«Estos eventos afectan gravemente al ecosistema marino», señala González. «Aumentan la degradación del hábitat, cambian la dispersión del rango de especie y contribuyen a la mortalidad masiva de estas».

El primer impacto afecta a la «ecología del océano. Los seres vivos sufren una situación de estrés. Nosotros nos protegemos de las anomalías, ellos no tienen esa posibilidad. Además, es severa, debe estar causando bastante daño. También impacta al ecosistema marino en relación con los recursos pesqueros. La corriente fría de Canarias, fruto del afloramiento de las aguas profundas, muy ricas en nutrientes, es determinante para la riqueza del banco pesquero canario-sahariano. Si esa corriente fría se calienta afecta a los recursos pesqueros», explica el físico. De momento, aclara solo se puede hablar de los efectos «cualitativos» de esta ola de calor marina, no de los efectos «cuantitativos», lo que requeriría una investigación. En cualquier caso, añade, «estos son síntomas del cambio climático».

Con más frecuencia e intensidad

Además, este tipo de eventos están siendo cada vez «más intensos y frecuentes». Y toda afección al océano «tendrá incidencia en la atmósfera». Así, señala el físico y divulgador científico, «si durara hasta el verano y se acercara un ciclón tropical como Hermine, afectaría con más robustez a las islas». Es lo que ocurre en la época estival con la formación de DANAs o gotas frías. «Cuando hay una situación como esta se producen tormentas más intensas», recuerda el meteorólogo.

«Las olas de calor marina suelen afectar al Mediterráneo». Precisamente el pasado invierno se detectó el evento al registrar el más 17,5ºC, esto es, 1,7ºC más que la temperatura habitual en esa época. Pero «cada vez están siendo más frecuentes en el Nordeste Atlántico», explica J.J. González.

Esta ola de calor marina coincide, además, con «dorsal anticiclónica», una zona de presiones que «en su interior alberga mucho aire cálido y evita que vengan borrascas», pero la que se ha detectado tenía «un geopotencial de récord en nuestra región. Cada vez es más frecuente ver este tipo de circulaciones atmosféricas, entrando en 'terrenos desconocidos'», añade. Este fenómeno se produce en la troposfera, a 5.000 metros de altura y «ha alcanzado una intensidad histórica en los más de 70 años de datos que tenemos», advierte.

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