Imagen reciente de la transitada calle de Triana, en la capital grancanaria. / Juan Carlos AlonsO

Sanidad defiende el fin de las restricciones pese a la alta incidencia en Canarias y seguir con mascarilla

El archipiélago abre una nueva etapa de convivencia con el virus animada por el alto nivel de protección de la población por las vacunas y la inmunización natural

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El riesgo de contagio por coronavirus en Canarias se mantiene muy alto y la curva epidémica ha entrado en una meseta con más de un millar de positivos diarios. Sin embargo, el Gobierno de Canarias prevé eliminar este jueves las restricciones anticovid en el archipiélago, salvo la norma estatal que obliga a usar las mascarillas en interiores. ¿Cuáles son los motivos de esta decisión?

La menor virulencia del Sars-Cov-2 y el alto índice de vacunación entre la población canaria son las principales razones esgrimidas por Salud Pública para suprimir las medidas autonómicas de contención del virus.

«Han sido muchos los factores que han motivado la decisión. Los indicadores de la circulación del virus, es decir, el número de nuevos casos registrados hoy o mañana, ya no dan una idea de la gravedad de la pandemia porque no se traducen en un aumento de los casos graves y las defunciones», explica el jefe de Servicio de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, Álvaro Torres.

Al principio de la pandemia, abunda el especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, había una equidad entre los contagios y el número de casos graves que ahora no se da porque actualmente la población está protegida contra el virus gracias al alto nivel de vacunación y la inmunización natural de quienes ya se han superado la infección.

«No estamos en una etapa de erradicación de la enfermedad, sino de control de sus efectos a través de la inmunidad. Con las infecciones que ha habido y con la vacuna, la mayoría de la población está protegida», dice Torres.

En la misma línea se pronuncia el jefe de Sección de Epidemiología y Prevención de Salud Pública, Amós García. «Lo prioritario es entender que el virus ha venido para quedarse y va a seguir con nosotros. Lo que tenemos que hacer, en función de una realidad objetiva, es convertirlo en uno más de los virus que tenemos alrededor», subraya García quien recuerda que la vacunación y la inmunidad natural han eliminado la cara más terrible de la pandemia; la de la fila de ataúdes de fallecidos con covid en el Palacio de Hielo de Madrid o de las UCI totalmente desbordadas.

Así las cosas, el Ministerio de Sanidad ha variado la estrategia de vigilancia de la pandemia y, a partir del lunes, se suprimirá el aislamiento de casos asintomáticos y leves y, además, solo se prescribirá pruebas diagnósticas de coronavirus a personas mayores de 60 años, inmunodeprimidas o embarazadas y a quienes trabajen o residan en ámbitos vulnerables (centros sanitarios, sociosanitarios y hospitalarios o centros penitenciarios).

Por esta razón, los indicadores para evaluar la pandemia serán la presión hospitalaria y los contagios en mayores de 60 años. Si bien, los niveles de alerta sanitaria se fijarán en función de las hospitalizaciones, explica Torres.

Con este sistema de control, en el que solo se rastrearán los positivos en personas y entornos vulnerables, será esencial «la responsabilidad de las autoridades sanitarias, aumentando la vigilancia y adoptando las medidas pertinentes, y de la ciudadanía», afirma García quien cree que, en este contexto, se debe «mantener el uso de mascarillas en interiores hasta que la incidencia llegue a niveles de riesgo bajo».

Actualmente, no es así. El riesgo de contraer el virus en las islas es muy alto y los contagios semanales rondan los 10.000, sin embargo, la desescalada es imparable. «En toda Europa se ha producido un estancamiento en la bajada de la transmisión y se están liberalizando las pautas de convivencia con la covid. Es lógico que, cuando liberalizas las medidas de control, se produzca un ligero repunte, pero lo importante es ver si está vinculado a casos graves o a asintomáticos», dice.

En todo caso, se vigilará el posible aumento de las hospitalizaciones y los casos graves, así como la evolución de la transmisión. « No podemos permitir que se dispare la transmisión. No es lo mismo convivir con 10.000 contagios diarios que con 1.000», sostiene García.

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