La importancia de revisar el oído

17/03/2019

Es necesario acudir periódicamente a consulta, sobre todo en la infancia y ante algunos factores de riesgo o situaciones específicas, para comprobar que todo funciona perfectamente, explica el doctor Juan Perera Peñate, especialista en Otorrinolaringología del Hospital Pepetuo Socorro.

Se estima, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que más de 360 millones de personas padecen pérdida de audición discapacitante, especialmente al avanzar el proceso de envejecimiento. De hecho, una de cada tres personas mayores de 65 años presenta pérdida de audición. La buena noticia es que aproximadamente la mitad de los casos pueden prevenirse fácilmente, y muchos tratarse si se detectan de forma precoz.

Pero para ello es necesario acudir periódicamente a una consulta de Otorrinolaringología, sobre todo en la infancia y ante algunos factores de riesgo o situaciones específicas. «Igual que se suele acudir periódicamente al ginecólogo o al oftalmólogo, por poner dos ejemplos, es importante revisar el oído, nariz y garganta, áreas que comprende esta especialidad para comprobar que todo funciona perfectamente y prevenir cualquier afección», explica el doctor Juan Perera Peñate, especialista en Otorrinolaringología de Hospital Perpetuo Socorro.

Revisiones infantiles

Respecto a las revisiones infantiles, debemos tener en cuenta que «el momento de aparición de la hipoacusia y su detección precoz es fundamental para el pronóstico y la calidad de vida del niño. Las doce primeras semanas de vida son especialmente importantes para el desarrollo de las vías auditivas. La identificación y la intervención temprana se asocian con un mejor desarrollo del lenguaje hablado. Por ello, actualmente se desarrollan programas de valoración de la audición de todos los recién nacidos ya que se realizan a través de técnicas sencillas, incruentas, de fácil manejo y con la suficiente eficacia para la detección precoz de hipoacusias en los recién nacidos. Es recomendable, además realizar una nueva valoración entre los cuatro y cinco años, sobre todo si existen sospechas de mala audición o presentan frecuentes cuadros catarrales. De este modo podremos valorar la presencia de patología a nivel de los oídos que pueda desencadenar futuros problemas de otitis y/o audición. Estas revisiones revisten mayor importancia si existen antecedentes familiares de sordera, la madre durante la gestación ha sufrido enfermedades infecciosas, el bebé no reacciona ante sonidos fuertes o la voz de sus padres y si se manifiestan trastornos en el lenguaje ya que para aprender a hablar correctamente una buena audición es clave», alerta el doctor Perera.

Pérdidas auditivas

De hecho, ante cualquier sospecha de pérdida auditiva o mala audición, tanto en niños como en adultos debe consultarse a la mayor brevedad posible ya que una reducción de la capacidad de escucha puede ser irreversible de no ser diagnosticado y tratado precozmente e incluso derivar en otras afecciones de mayor gravedad.

En la edad adulta es recomendable acudir a revisión anualmente si existen antecedentes familiares, exposición constante a ruidos estridentes o practican deportes acuáticos o de contacto. De hecho, en caso de golpe o traumatismo directo craneoencefálico o directamente en la zona del oído sería conveniente consultar. Fumar y beber en exceso conforman otros factores de riesgo que incrementan la posibilidad de sufrir problemas auditivos así como el envejecimiento. Por ello, a partir de los 50 años es más que aconsejable realizarse una prueba de audición.

Infecciones

Otras causas que pueden provocar problemas auditivos son patologías infecciosas, entre las que destacan la meningitis, sarampión, parotiditis o rubeola. La infección por citomegalovirus, la toxoplasmosis o la sífilis durante el embarazo y en el momento del parto también son causa de afecciones de audición al igual que la ingesta de algunos medicamentos. De hecho, y para todos los ámbitos de la salud, es muy importante evitar la automedicación ya que, como ante afecciones en otras áreas, puede generar resistencias a la hora de tratar patologías auditivas.

Existen asimismo algunas señales de alarma que deben precipitar la consulta como dolor, inflamación, zumbidos, taponamiento, secreción de oído o sensación de mareo. Otras afecciones, como la pérdida de audición, son más difíciles de detectar, ya que suele producirse de forma paulatina. Para identificarlo es recomendable tomar como referencia sonidos constantes como el tono del teléfono, del despertador o del televisor.

El volumen del televisor

«Si cada vez se oye peor y es preciso subir el volumen es una señal inequívoca de pérdida de audición, al igual que si existe dificultad para escuchar al interlocutor durante una conversación. Hay que afrontar lo antes posible la situación acudiendo a consulta ya que el problema no va a desaparecer por sí solo y se agravará progresivamente mientras que con un diagnóstico y tratamiento adecuado es posible frenarlo», concluye el especialista en Otorrinolaringología de Hospital Perpetuo Socorro.