«La hipertensión arterial puede generar ceguera»

16/06/2018

La mayor parte de las personas no tienen síntomas durante mucho tiempo y suelen ser diagnosticadas por un examen de fondo de ojo para observar la retina y sus vasos sanguíneos. Un adecuado control hace posible en la mayoría de los casos revertir las lesiones producidas en la retina. Marina Ocaña, especialista en Oftalmología del Hospital Perpetuo Socorro, aporta claves del problema.

— ¿Qué es la retinopatía hipertensiva?

— La hipertensión arterial es una enfermedad sistémica que afecta a órganos como el cerebro, el corazón, el riñón y el ojo. Su principal manifestación ocular es la retinopatía hipertensiva. Se estima que entre un 8 y un 11% de las personas hipertensas desarrolla esta patología producida por la degeneración de la retina a causa de la hipertensión.

— ¿Cómo se desarrolla?

— La hipertensión provoca daños en los pequeños vasos sanguíneos que irrigan la retina, aumentando su permeabilidad, lo que puede provocar derrames e incluso hemorragias; y contracciones, reduciendo el suministro de sangre en la zona y pudiendo provocar lesiones por falta de riego. A medida que la afección avanza es posible que la sangre se filtre hacia la retina y cause una pérdida gradual de la visión, especialmente si llega a verse afectada la mácula. Incluso una hipertensión leve puede dañar los capilares sanguíneos de la retina si se mantiene de forma continuada sin tratar durante años..

— ¿Es grave?

— Depende de la hipertensión arterial que la provoca, su duración y las características de cada paciente. Los derrames que provoca en ocasiones pueden llegar a ocasionar edema de la retina. En los casos más graves, es posible que la coroides, que es la capa que rodea a la retina, se vea afectada, dando lugar a coroidopatía hipertensiva, que en estado avanzado puede dañar al nervio óptico; o provocar papiledema por acumulación de líquido en el mismo. Circunstancias que pueden acompañarse de significativos problemas de visión, incluyendo la ceguera.

— ¿Existen factores de riesgo?

— Efectivamente, como la arteriosclerosis o la edad avanzada que influyen en su desarrollo, al igual que el tabaco. El mal control de la presión arterial crónicamente elevada, la diabetes mellitus, el embarazo, el colesterol alto o factores genéticos son otras causas destacadas que contribuyen a su aparición.

— ¿Cuáles son sus síntomas?

— La mayor parte de las personas no tienen síntomas durante mucho tiempo y suelen ser diagnosticadas por un examen de fondo de ojo, en el que se observa disminución del grosor de los vasos sanguíneos, signos de cruce arteriovenosos, esto puede aumentar el riesgo de que se produzcan oclusiones vasculares pudiendo afectarse entonces la visión.

— ¿Cómo se diagnostica?

— El principal método para diagnosticar la retinopatía hipertensiva es el estudio de fondo de ojo con un oftalmoscopio para observar la retina y sus vasos sanguíneos. Puede asimismo fotografiarse (retinografía) para comparar su evolución y realizar una angiografía con fluoresceína para valorar la gravedad de la enfermedad si se confirma su existencia, especialmente si hay patologías asociadas como la retinopatía diabética.

— ¿Cuál es el tratamiento?

— La medida principal es reducir la tensión arterial alta, lo que impedirá además otras complicaciones cardiológicas o renales. Un adecuado control hace posible en la mayoría de los casos revertir las lesiones producidas en la retina salvo en pacientes con la enfermedad más avanzada en los que se puede evitar el progreso de la retinopatía pero no la cura de los daños ocasionados en el nervio óptico o la mácula.