Claves ante la listeriosis

08/09/2019

La listeriosis habitualmente no desarrolla un cuadro clínico muy diferente a cualquier gastroenteritis, con fiebre, diarrea más o menos abundante y dolores musculares generalizados, explica el doctor Juan Cabrera Cabrera, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Perpetuo Socorro.

La listeriosis es una infección potencialmente grave causada por el consumo de alimentos contaminados por la bacteria Listeria monocytogenes que puede encontrarse en el tracto intestinal de humanos y animales, en el agua y en el suelo. Esta bacteria puede crecer lentamente a baja temperatura y la infección puede ocurrir a lo largo de todo el año en forma de brotes al ingerir alimentos contaminados.

Esta enfermedad habitualmente no desarrolla un cuadro clínico muy diferente a cualquier gastroenteritis, con fiebre, diarrea más o menos abundante y dolores musculares generalizados. «A pesar de que casi todos los años se identifican algunos brotes de listeriosis, en la mayoría de ocasiones pasan desapercibidos, a menos que la enfermedad evolucione en su forma invasiva. En este caso los síntomas son más llamativos y más graves, de forma que un elevado porcentaje de ellos requiere ingreso hospitalario y ocasiona una tasa de mortalidad de alrededor del 15%», explica el doctor Juan Cabrera Cabrera, especialista en Aparato Digestivo de Hospital Perpetuo Socorro.

Síntomas

Los síntomas de estas formas graves incluyen, además de fiebre y cefalea, rigidez cervical, cuadros de desorientación, pérdida del equilibrio e incluso convulsiones. Las personas que sufren formas invasivas de listeria comienzan con estos síntomas entre la primera y la cuarta semana de la ingestión de alimentos contaminados con este germen. No obstante se han reportado casos en los que los síntomas han aparecido en menos de 24 horas o incluso después de dos meses de la exposición, lo que sin duda añade dificultad para el diagnóstico de esta enfermedad.

La sospecha de haber ingerido un alimento contaminado con listeria debe llevar a acudir al médico a las personas que muestran los síntomas antes descritos después haber ingerido esos productos. En principio, si no hay síntomas no es necesario hacer pruebas. «El diagnóstico en pacientes sintomáticos se realiza al comprobar el crecimiento de la bacteria en cultivos de fluidos orgánicos o tejidos como sangre, líquido cefalorraquídeo o tejido placentario. No se recomienda el cultivo de heces por su escasa sensibilidad. Como en la mayoría de las enfermedades, el proceso diagnóstico debe partir de la sospecha clínica a través de los síntomas mencionados anteriormente. Hasta no obtener muestras para cultivo no debe iniciarse el tratamiento, que consiste en la administración de determinados antibióticos por vía endovenosa bajo estrecho control médico», continúa el doctor Cabrera.

Precauciones

Respecto a los alimentos ante los que tomar precauciones, los brotes de infección por listeria han estado clásicamente relacionados con productos cárnicos y avícolas, particularmente en sus formas procesadas como fiambres, embutidos y salchichas, crudos o precocinados. Este tipo de productos no deben mantenerse a temperatura ambiente más de tres horas y no debe ser superior a una hora cuando se alcanzan los 30 grados centígrados. Una vez abiertos los paquetes de carne o embutidos no deben consumirse después de 4-5 días.

Particularmente las personas consideradas de mayor riesgo deben evitar estos productos cárnicos, aunque estén previamente cocinados, a menos que se calienten hasta una temperatura interna de 75 grados, que debería ser comprobada con termómetro de cocina de uso muy sencillo. En los últimos años se ha incrementado la incidencia de episodios relacionados con productos lácteos, tales como los quesos frescos, particularmente si están fabricados con leche no pasteurizada, aunque también los productos pasteurizados pueden contaminarse durante una elaboración o conservación inadecuada. Determinadas frutas como el melón, sandía o aguacates han estado implicados en brotes de listeriosis, por lo que antes de cortarlos deben ser lavados.

Los germinados crudos como son los brotes de soja, alfalfa o trigo, entre otros, que se ofrecen en los últimos años en mercados y cadenas de alimentación, también tienen un alto riesgo de trasmitir la enfermedad en caso de que reciban agua de riego contaminada, como también ocurre en el caso de la salmonelosis. Su almacenaje y distribución comercial debe estar estrictamente protegida de eventuales contaminaciones. Además de cumplimentar rigurosamente la cadena de frío se recomienda no retrasar su consumo más de 10 días. Por todo ello, este producto no es recomendable para embarazadas o pacientes con inmunidad deficiente.

Grupos de riesgo

Y es que precisamente entre los principales grupos de riesgo ante esta patología se encuentran las mujeres embarazadas, que son más susceptibles de adquirirla que la población general, aunque en ellas suele seguir un curso benigno. Lo grave de la infección durante la gestación es que esta bacteria pase a través de la placenta y ocasione una enfermedad grave en el feto, lo que ocasiona su aborto en aproximadamente el 20% de los casos, falleciendo el recién nacido en alrededor del 3% de los casos. Los recién nacidos infectados durante el embarazo o durante el parto, así como adultos mayores de 65 años y las personas con el sistema inmunitario debilitado, tienen más riesgo de desarrollar una enfermedad grave por su predisposición a sufrir invasión del torrente circulatorio o del cerebro, lo que ocasiona meningitis o encefalitis. Las infecciones por listeria rara vez pueden afectar otras partes del cuerpo, concluye el especialista en Aparato Digestivo de Hospital Perpetuo Socorro.