Batalla campal tras otro macrobotellón en una playa vasca

El suceso se produce en el quinto día de aglomeraciones y el de mayor afluencia. Alrededor de un millar de personas tomaron el paseo marítimo

JON ANDER GOITIA

Era cuestión de tiempo que este cóctel explosivo estallase. Y estalló. Además, de la forma más violenta, en una pelea. El nuevo macrobotellón registrado en la madrugada de este domingo en la localidad vizcaína de Plentzia estuvo protagonizado por una impresionante batalla campal en la que participaron más de medio centenar de chavales. Uno de ellos tuvo que ser atendido por sus amigos en una de las duchas de la playa para cortar la hemorragia que presentaba en la cara. No fue el único que salió mal parado de esta reyerta. Los golpes y las carreras por el paseo enmudecieron durante diez minutos la fiesta, que luego continuó con total normalidad hasta pasadas las cinco.

¿El motivo? Una incógnita, aunque todo apunta a la disputa entre dos cuadrillas de chavales. Esta se originó alrededor de las 3.00 horas. «¡Fuera de mi puto pueblo! Sois escoria», gritó uno de los jóvenes agredidos. El resto de los presentes se subieron al muro de la playa tratando de alejarse unos metros del conflicto. Otros optaron directamente por irse de la zona y se adentraron en la playa. «Corre, corre...», le aconsejaba una chica a su amiga.

Los jóvenes se encararon en varias ocasiones hasta llegar a las manos. El paseo quedó completamente tomado por la pelea. La reyerta se desplazó durante varios metros y terminó adentrándose en una campa a oscuras. Se vivieron momentos de mucha tensión. «Tío, me han pegado una somanta de hostias... He intentado mediar en una pelea y, como me han dado, yo también he pegado», le contaba un chaval por móvil a un amigo.

La situación de los botellones en Plentzia parece haberse descontrolado por completo. La Ertzaintza ha tenido que disolver las aglomeraciones registradas en este punto en más de una ocasión. En una de ellas incluso les lanzaron botellas de cristal. Una de ellas impactó en el coche, dañando la luna. Fue durante la celebración de los 'Cármenes'. El operativo se reforzó con la Brigada Móvil, los antidisturbios. Mismo despliegue se preparó en las 'Madalenas', aunque no se registraron altercados.

Pero este quinto episodio en tan solo dos semanas -y está por ver si es el último- no solo es el más violento por la pelea, sino que es además el que más participantes ha reunido. 24 horas antes la cifra podría rondar los 200, algo ya de por sí muy preocupante dado el creciente número de casos en esta 'ola joven'. Pues bien, en la madrugada de este domingo esa cantidad alcanzaría el millar. Los chavales -también había menores- tomaron el paseo de la playa; más de 150 metros de largo, cinco veces más de espacio que en el día anterior.

«Está peor que ayer»

El epicentro de la fiesta volvió a ser el mismo bafle de las jornadas anteriores, que marcó el ritmo hasta que con el paso de las horas decayó el ambiente. La imagen del lugar era más propia de la era prepandemia, cuando no hacía falta guardar la distancia con el de al lado y la mascarilla ni existía. El jolgorio era tal que algunos incluso se animaron a improvisar una tarima en el muro donde estaba ubicado ese potente altavoz. Entre medias, una pelea que se olvidó rápido.

Las 'no fiestas' de Gorliz volvieron a ser por segunda vez consecutiva la excusa perfecta para que un importante número de personas tomasen la calle. La plaza del ayuntamiento presentaba una imagen hasta la bandera. «Esto está peor que ayer. Hay muchísima gente», alertaba preocupado un vecino. «El centro está a tope», abundaba otro. La noche anterior la Ertzaintza tuvo que acudir a este lugar para disolver la escena.

Así que, casi como si hubiesen aprendido la lección, a la misma hora -a la una de la madrugada, tras el cierre de los bares- la multitud puso rumbo a la zona de las playas. Volvieron a repetir el mismo recorrido de 1,4 kilómetros donde la fila de jóvenes era interminable. Otros se desplazaron en coche, porque entre los participantes de ayer también había gente de otros municipios. Incluso de Bilbao.