En el Alto de la Cobertoria, en Lena, los pastos están cada vez más secos y los ganaderos se plantean echar mano del heno de invierno. / J. M. PARDO

Asturias dará de beber al ganado con helicópteros

Los productores alertan de que, de mantenerse la sequía en septiembre y octubre, tendrán que echar mano del heno reservado para invierno por falta de forraje

CLARA G. SANTOS

En un verano marcado por olas de calor constantes y virulentos incendios en varios puntos de la geografía española, crece la preocupación por la sequía y sus efectos. Pese a que Asturias es, en principio, una de las regiones peninsulares menos afectadas por las altas temperaturas, la falta de lluvias está dejando sin agua a los abrevaderos de alta montaña. Muchos de ellos están ya bajo mínimos, dificultando así el pasto de las reses.

Para revertir esta situación y asegurar el abastecimiento del ganado, el Principado pondrá a disposición de los ayuntamientos helicópteros del Servicio de Emergencias para el porteo de agua a aquellas zonas de pastos que más lo necesiten. Eso sí, matizó este martes la consejera de Presidencia, Rita Camblor, el procedimiento tendrá un carácter «excepcional» y estará sujeto a la previa solicitud por parte de los consistorios afectados por la escasez de agua. Camblor puso como ejemplo el caso de Peñamellera Baja -en el oriente asturiano-, donde hace un mes su alcalde solicitaba los servicios del Principado para asegurar el agua en el entorno de los Picos de Europa.

Lo que es un hecho es que la sequía no ha pillado por sorpresa a los ganaderos, que ya hace meses alertaban del problema. Ahora, con los abrevaderos, balsas de agua y depósitos bajo mínimos vuelven a alzar la voz. Para ellos, el horizonte de los próximos meses se presenta más negro que nunca y muchos creen que tendrán que echar mano de la hierba guardada para el invierno para alimentar al ganado.

En el suroccidente la escasez de agua empieza a ser un problema para los ganaderos. «Otros años el sol calentaba, pero enfriaba por las noches. Este año ni eso», lamenta José Ramón García Alba, secretario general de UCA-UPA. Por eso, que llueva hoy o mañana «no soluciona nada» a un sector que ya se está preparando para la vuelta de las 'vacas flacas' en los próximos meses. «En septiembre y octubre suele haber problemas de abastecimiento, así que este año no me lo quiero imaginar», tercia García Alba.

Una «tormenta perfecta»

También Ramón Artime, presidente de Asaja, cree que se está preparando una «tormenta perfecta» para la ganadería asturiana auspiciada tanto por la sequía, como por la subida de los costes y combustibles. «Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...», dice Artime en referencia a lo que está sucediendo en otras zonas, como Galicia o León, donde los ganaderos ya están recurriendo a cisternas de agua para garantizar el abastecimiento. Algo que, cree Artime, podría suceder en nuestra región de mantenerse la tendencia meteorológica de los últimos meses. «A corto plazo la sequía puede ocasionar problemas muy graves», lamenta el presidente de Asaja.

Misma preocupación muestra Mercedes Cruzado, secretaria general de COAG Asturias. Aunque en Grandas de Salime, donde se encuentra su explotación, los abrevaderos están servidos, la sequía ha resecado los pastos y los ganaderos se están encontrando cada vez más problemas para dar de comer a sus animales. «Si esto sigue así tocará hacer uso de los silos de invierno», cuenta Cruzado. Tirar de reservas es para los ganaderos, la última de las opciones. Sin embargo, la aridez del terreno derivada del cambio climático, no está dejando otra opción a muchos de ellos. En los próximos meses, la previsión es que esto empeore. «Como no llueva pronto, nos va a quedar lo justo», advierte Cruzado. El problema llegará entonces, una vez que el heno de invierno se termine.