La calima puede agravar los síntomas del ojo seco

Esta enfermedad afecta a la mitad de los mayores de 40 años, en concreto, a un 60% de las mujeres y un 40% de los hombres

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La llegada del verano y el ascenso de las temperaturas aumentan las posibilidades de sufrir la enfermedad del ojo seco. Los ojos necesitan lágrimas para mantenerse saludables y sin molestias, por lo que cuando éstos no producen la cantidad suficiente de lágrimas, existe una condición llamada ojo seco, según André Magalhaes, especialista del Servicio de Oftalmología de Hospiten Roca.

También ocurre cuando la lágrima no es de buena calidad, al no tener un adecuado equilibrio de los elementos que la componen. Esta enfermedad afecta a la mitad de los mayores de 40 años, en concreto, a un 60% de las mujeres y un 40% de los hombres.

Magalhaes explica que los principales síntomas son la sequedad ocular, una sensación de cuerpo extraño dentro del ojo, ardor, fatiga ocular, irritación, intolerancia o molestia excesiva hacía la luz e incluso, visión fluctuante. Estos síntomas se pueden agravar por fenómenos meteorológicos como la calima, ya que produce «aumento de temperatura, alteración de humedad y polvo disperso en el aire», aclara el oftalmólogo.

Además de la calima, hay otros factores de riesgo que pueden provocar la aparición de los síntomas

Existen otros agentes determinantes en la aparición de esta enfermedad, como: los factores hormonales y de la edad, el consumo de antidepresivos o antihistamínicos, estar en tratamientos de quimioterapia o radioterapia, padecer enfermedades autoinmunes o haberse sometido a una cirugía ocular, y factores ambientales sobre todo por los ambientes secos, muy contaminados o, incluso, por el uso del aire acondicionado. Además, explica el especialista, que el uso de lentes de contacto también puede agravar estos síntomas.

En cuanto a la forma de prevenir esta patología, en el caso de presentar alguno de estos síntomas, es importante consultar con su oftalmólogo para «anticipar actuaciones que podrían evitar las consecuencias del ojo seco», según Magalhaes.

Una vez diagnosticada la enfermedad el paciente debe realizar las revisiones siguiendo siempre las recomendaciones indicadas por el oftalmólogo, además de una serie de cuidados y hábitos que el paciente debe mantener en casa. Entre ellos, el mantenimiento de una buena higiene palpebral, el uso de lentillas de contacto idóneas para pacientes con esta patología, utilizar humidificadores y ponerse gafas de sol en el exterior siempre que se pueda.