Peregrinación al surtidor de la suerte de Granadilla

16/12/2019

La gasolinera del sur de Tenerife se ha convertido en lugar de paso obligatorio para quienes sueñan con que les toque la lotería el 22 de diciembre. Es así desde que en 2013 repartió 200 millones de euros. Más de la mitad de los premios que cayeron en Canarias el año pasado se vendieron en este receptor

Ana y su marido Andrés han venido desde Madrid, «casi expresamente», para llevarse «un par de décimos» de la gasolinera de Granadilla. Vienen llamados por los millones que este receptor de lotería reparte año tras año. Marcos lleva haciendo cola «20 minutos» y sabe que ya no quedan décimos físicos, sino de la máquina, aunque no va a elegir ninguno en especial, sino «el que haya». Él aprovechó que tenía que hacer «unos recados» en San Miguel para parar y comprar un número, igual que los más de 50 jubilados que pararon en la estación la guagua en la que iban de excursión por la isla para «coger un decimito» esperanzados en llevarse un pellizco de alguno de los premios del sorteo de especial de Navidad, «porque aquí siempre toca».

Como ellos, cientos de personas hacen cola todos los días en la estación de servicio La
Chasnera, la segunda gasolinera que José Miguel González abrió en el sur de Tenerife en los años noventa, para llevarse un número de la suerte, una peregrinación que comenzó después de que en 2013 repartiera 200 millones de euros del segundo premio: «Una serie completa del 79.712», recuerda González con una gran sonrisa. Dos años antes habían conseguido la concepción del receptor de lotería que más millones ha repartido nunca en Canarias.

Aquel segundo premio del sorteo especial de Navidad de 2013 fue «el mayor premio de la lotería que ha caído junto en Canarias», asegura José Miguel Canarias que, haciendo memoria, se convence de que nunca antes se vendió una serie completa y resultó premiada en las islas.

La suerte del sorteo de 2013 fue también la suya. A él le tocó «un pellizco» y la satisfacción de ver que «por fin das el pelotazo», porque cuando se vende lotería, dice, «la ilusión que uno tiene es la de repartir muchos millones».

Y vaya si los ha repartido. En los últimos seis años calcula que ha podido repartir unos 250 millones de euros. El año pasado, sin ir más lejos, dio la mitad de los premios que tocaron en Canarias, unos 20 millones de euros (una veintena de décimos del Gordo y varios segundos y quintos premios), pero asegura que pese a vender mucho, sus ventas no representan la mitad de lo que se vende en las islas.

«No sé exactamente cuantos décimos podemos vender», sostiene González, que sí sabe que la serie completa que trae en décimos físicos «se vende en una hora y media» en todas las estaciones de servicio del grupo, ocho en total, repartidas por el sur y el noreste de la isla. El resto de lotería que vende es toda expedida automáticamente.

Lotería tiene en todas esas gasolineras, «y en todas ha tocado siempre algo», pero la que no se libra de las colas, «que van a más según se acerca el día del sorteo», es la de Granadilla, un lugar de peregrinación por el que cada día pasa gente «que viene solo a comprar un décimo o echar una Primitiva» o guaguas de turistas de otras islas «que incluyen en su ruta por Tenerife una parada aquí para coger el número de Navidad». Pero también mandan mucha lotería a la península e incluso a otros países. «Tenemos clientes en Alemania y en Bélgica a los que este año ya les hemos mando por mensajería los décimos que nos han pedido», explica González.

A una semana para que los bombos comiencen a girar a José Miguel González ya le brillan los ojos y la sonrisa no se le borra de los labios. «Es que la ilusión por que caiga aquí y por repartir mucho dinero a mucha gente es mucha, muchísima», asegura.

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