Tenerife vampiriza el vino canario

16/07/2017

Tenerife fue y sigue siendo la isla de mayor producción vitícola de Canarias. Esa preponderancia no es, sin embargo, excusa, según vitucultores y bodegueros de dentro y fuera de la isla para «apropiarse del vino de Canarias» como entienden que pretende el Cabildo con acciones como el lanzamiento mundial de la marca Tenerife wine.

Tenerife wine no se sostiene por ningún lado». Lo aseguran historiadores, viticultores y bodegueros de Tenerife y del resto de islas productoras de vino en Canarias. Sin embargo, el Cabildo de Tenerife lleva desde hace más de un año intentando dar empaque histórico y mediático a una marca que, en opinión de los expertos, tiene un único objetivo: «Apropiarse del vino de Canarias».

La idea arrancó hace una década, cuando el Cabildo de Tenerife, propietario mayoritario de Bodegas Insulares de Tenerife, intentó que las cinco denominaciones de origen protegido (DOP) de la isla se fusionaran en una bajo el nombre de Vino de Tenerife. El sector se opuso y el proyecto, abanderada por el entonces presidente insular, Ricardo Melchior, fracasó y se guardó en un cajón. Casi en paralelo, la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (Avibo) promovió la creación de la DOP Islas Canarias, un proyecto integrador que buscaba consolidar el mercado interior y mejorar la proyección exterior.

La DOP Islas Canarias recibe el visto bueno de la Unión Europea (UE) en 2011 y arranca con la adscripción de apenas siete bodegas, algo que, evidentemente, aseguran desde su consejo regulador, «desde el Cabildo de Tenerife no se vio con preocupación».

Las alarmas saltan en los despachos cabildicios cuando en 2015 la DOP Islas Canarias pasa de siete a sumar 52 bodegas y, además, se añade la coletilla comercial Canary wine, con las connotaciones que ese nombre tiene dentro y , sobre todo, fuera de Canarias.

Lo primero que hacen desde el Cabildo tinerfeño es intentar evitar que en la contraetiqueta de las botellas aparezca el logotipo de Canary wine junto al de la DOP Islas Canarias, pero la jugada le sale mal y suben un nivel: «Inventan la marca Tenerife wine» mientras arman el pliego de condiciones para volver a presentar, de la mano de la nueva Asociación de Bodegueros y Viticultores de Tenerife (Abovite), el pliego de condiciones de la DOP Vino de Tenerife que, a día de hoy, aún no se ha registrado en la Consejería de Agricultura como paso previo al visto bueno de Madrid y Bruselas.

De momento, lo que si ha hecho el Cabildo de Tenerife es presentar Tenerife wine «a nivel mundial» y patrocinar influencers para que hablen de Tenerife wine, sin que, por decreto del propio Gobierno de Canarias, pueda siquiera estamparlo en las botellas del vino que se produce la isla.

Tenerife vampiriza el vino canario

La presentación de la marca Tenerife wine no solo ha levantando ampollas en el sector vitivinícola canario, sino también en el académico, que califica de «insostenible» el uso de esa denominación, pese al empaque histórico que se le quiere dar con la investigación de Carlos Cólogan, basada «exclusivamente» en sus archivos familiares, dice Manuel Hernández, doctor en Historia y especialista en Historia de América. Sostiene que «en ningún documento histórico de ningún fondo» de los cientos que hay referidos a las relaciones comerciales de Canarias con Europa y América se hace mención a Tenerife wine. «Se habla o de malvasía o de Canary wine». En una entrevista de promoción de su libro Un corsario al servicio de Benjamin Fralnklin en 2014, el propio Carlos Cólogan decía que, hasta la Independencia, «los americanos nos compraban el vino canario [...]. Ellos lo llamaban Canary wine».

Tenerife vampiriza el vino canario

Los Canary wine, es decir, los vinos de Canarias, llegan a Londres por miles de litros, tantos que le valieron el nombre de unos muelles en la capital inglesa, los Canary Wharf, al malvasía se le llamaba Canary sack. Los Canary wine fueron mencionados por Shakespeare y por autores americanos como John Hawthorne (La letra escarlata). Las referencias son muchas, pero ninguna habla de Tenerife wine, una migración de una denominación a otra que ya está haciendo el Cabildo de Tenerife en contra de la mayoría del sector, que no olvida el fraude de Bodegas Insulares de Tenerife, que en 2014 importó vino de Castilla-La Mancha y vendió como tinerfeño incluso embotellado por alguna de las DOP de la isla. El fraude le costó a Bodegas Insulares una económica sanción mínima por parte del Gobierno de Canarias y la cabeza del entonces consejero de Agricultura, José Joaquín Bethencourt. La Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias tiene denunciado ante el Tribunal Europeo de la Competencia al Cabildo de Tenerife por competencia desleal, en cuanto que es propietario del 49% de Bodegas Insulares de Tenerife.