Tenerife suscribe un manifiesto europeo para integrar a los refugiados

20/06/2018

El presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, ha suscrito junto con 32 alcaldes de todo el mundo un manifiesto publicado por la web del Consejo de Europa para pedir políticas de integración que ayuden a los refugiados de hoy a convertirse mañana en ciudadanos.

El escrito, titulado «Refugiado hoy - ¿ciudadano mañana?», pide que se escuche la voz de las ciudades, ya que no sólo pueden hacer el debate más constructivo, sino también «contribuir a forjar políticas que vuelvan a conectar con la solidaridad y la cohesión social».

Los ocho alcaldes españoles firmantes son los de Bilbao, Zaragoza, San Sebastián, Castellón, Fuenlabrada, Cartagena, Getxo y Salt, además del presidente del Cabildo tinerfeño.

La mayoría de los firmantes son alcaldes europeos de ciudades de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Grecia, Ucrania, Portugal, Noruega y Chipre.

También lo suscriben representantes municipales de Minnesota (EE UU), Hamamatsu (Japón), Ciudad de México (México) y Melton (Australia).

España es el país más representado en el manifiesto, por encima de Italia (Turín, Bari, Reno, Reggio Emilia y Senigallia), Portugal (Lisboa, Braga, Feira, Oeiras y Loures) y Ucrania (Vynnytsia, Pavlograd y Lutsk).

El manifiesto recuerda que la mayoría de los demandantes de asilo y los refugiados están en barrios, parques, empresas, hospitales y escuelas y «tienen necesidades, responsabilidades y aspiraciones».

Aseguran que los alcaldes se deben «a la asistencia que necesitan los recién llegados y a la prosperidad y al bienestar de toda la comunidad». Ante ello, dicen, «debemos encontrar un medio de conciliar las dos».

«No nos podemos permitir el compromiso por luchas políticas a corto plazo y olvidar la perspectiva a largo plazo», añaden, ya que su intención es «preparar el terreno para que los refugiados de hoy se conviertan mañana en ciudadanos».

El reto de los regidores está claro: «Lograr convencer a nuestros conciudadanos de que los inmigrantes no son una amenaza, sino una oportunidad de construir ciudades más integradoras, abiertas, creativas y dinámicas para todos».

Añaden que para que la integración sea satisfactoria «no puede basarse en el rechazo y el miedo» y reclaman que los obstáculos jurídicos o administrativos no les impidan trabajar, estudiar o aprender la lengua del país.

Así, apuestan por la red de ciudades interculturales apoyada por el Consejo de Europa, con el objetivo de «construir escuelas, barrios e instituciones comunitarias más diversas, prevenir la discriminación y luchar contra el extremismo violento y el odio».