Sin casa en Playa Blanca al ser víctimas de una estafa

08/02/2019

La familia de Andrés Molina debe dejar el inmueble que alquiló, salvo que prospere el recurso presentado ayer en sede judicial en Arrecife

Hace algunos meses logró Andrés Molina cerrar el alquiler de un inmueble en Playa Blanca, pagando una fianza y el primer mes de uso. Con llaves y contrato en mano, firmado por Manuel Gutiérrez, accedió este vecino sureño a la vivienda, junto con su esposa y sus dos niñas, sin saber aún que acababa de ser víctima de una presunta estafa.

Semanas después apareció en el inmueble el propietario, para sorpresa, iniciándose entonces un contencioso que tuvo un primer episodio en diciembre, en sede judicial. En esta vista se decidió el desalojo, con el 8 de febrero como día tope. Y así las cosas, esta semana ha intentado Andrés Molina negociar salidas para evitar que su familia se quede en la calle, sin la fianza entregada al falso arrendador, pues no encuentra una casa donde poder mudarse con los suyos.

«Nos toman por okupas y no es así, hemos estado pagando agua y luz y también hemos intentado pagarle a él», relata este preocupado padre de familia en alusión al dueño real de la casa, «no queremos nada regalado». De supuesto estafador nada ha sabido la familia desde que se vieron metidos en el embrollo, como se advirtió ante el juez en la vista donde la familia no contó con asistencia de abogado de oficio.

Como solución plantea Andrés Molina que se les permita seguir en el inmueble hasta que logre un nuevo techo. Para tal fin, ayer intentó presentar, sin éxito, un recurso en el Palacio de Justicia de Arrecife, a expensas esta vez sí de tener abogado de oficio, donde se plantea la situación crítica a la que se expone la familia en caso de hacerse el desalojo. Este documento ha sido redactado de urgencia por la abogada Isabel Saavedra, que ha ofrecido ayuda de modo desinteresado.

En su contra para mudarse está jugando la carencia de inmuebles de alquiler en el sur de Lanzarote a precios ajustados a bolsillos de familias con modestos recursos económicos. «No se encuentra vivienda y lo poco que hay es caro», lamenta este padre de familia, «nos ofrecen una por 1.000 euros, con cuatro meses de depósito y sin muebles», una alternativa complicada para un trabajador sin contrato laboral fijo y para una trabajadora dedicada a labores de limpieza con un sueldo bastante ajustado.

Se han hecho gestiones ante el Ayuntamiento de Yaiza, sin resultado, al llevar menos de un año de residencia en el municipio.