Granjera muy especial sin ganas de retiro

13/05/2019

Carmen Acosta posee una de las tres granjas de la isla que producen huevos ecológicos, con el mérito de hacerlo una vez rebasados los 70 años de edad. Una apuesta arriesgada que sale poco rentable, pero que hace «con gusto»

Apenas hay tres productores de huevos ecológicos en la isla y una de ellas es Carmen Acosta. Granjera de San Bartolomé, quien a sus 72 años tiene el mérito de llevar ella sola un corral con más de 200 gallinas ponedoras con todas las garantías de calidad y dada de alta en los registros de garantía de producción cien por cien ecológica.

Carmen es una mujer luchadora, de las de armas tomar, que ha sabido levantar su propia granja. Madre de ocho hijos y dedicada la mayor parte de su vida a la profesión de camarera de piso, por motivos de salud, en un momento dado se vio obligada a cambiar de ocupación laboral.

Ella misma cuenta que con el desembolso que le dieron de finiquito, tras décadas de trabajo en un conocido hotel de Costa Teguise, decidió montar una granja especializada en productos ecológicos, cuando el mundo de la producción agrícola y ganadera desde la vertiente de la producción cien por cien natural apenas se conocía en Lanzarote.

Su experiencia de haber trabajado en uno de los primeros herbolarios que se abrieron en la isla, ocupación que fue compaginando con la de camarera de piso, le abrió los ojos a un sector que empezaba a tener su clientela en la isla y que, según cuenta, a ella le ha dado «muchos alicientes». De este modo empezó a cultivas en su propia huerta toda clase de verduras ecológicas que después iba vendiendo en los mercados de abasto.

A la vez, y para consumo propio, producía su leche y hacía sus propios quesos. Luego llegaron los huevos de una gran calidad, que también vendía en los mercados agrícolas, hasta que en un momento optó por dar el salto e iniciarse en la producción de huevos ecológicos con todas las garantías. Fue entonces cuando decidió inscribirse en el Consejo en el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica (CRAE), tras cumplir unos estrictos requisitos en cuanto a bienestar de los animales, la calidad de la alimentación ó el impacto ambiental de los residuos, los piensos, el destino del estiércol y otros aspectos de las granjas ecológicas.

Desde entonces lleva cerca de ocho años dedicada a esta labor, produciendo unos huevos de una alta calidad, pese a tratarse de un sector poco rentable, pero que ella asume. A veces cuenta con la ayuda de su hija y uno de sus nietos y se siente a gusto.