Las bodegas artesanales piden paso

18/03/2018

La elaboración artesanal de vino en la isla tiene un gran arraigo. De hecho existen al menos medio centenar de bodegas de este tipo que llevan años elaborando sus propios caldos, muchos de ellos de gran calidad. Sin embargo, su no regularización les impiden la venta, por ello el Cabildo ha iniciado un proceso para su puesta al día.

El arraigo que hay en la isla de elaborar vino de forma artesanal es un patrimonio que debe mantenerse y potenciarse. Se trata de una afición que en muchos casos se ha heredado de padres a hijos y con el tiempo ha ido mejorando gracias a las últimas tecnologías de frío, accesibles ya a muchos bolsillos, a los depósitos de acero inoxidable, a la mejora de las condiciones higiénico sanitarias y, sobre todo, a la calidad de las variedades de uva originarias de la isla.

El amor al campo, al cultivo de las parras, y la afición por lograr cada año caldos de mayor calidad, hacía necesario que muchos de estos pequeños y medianos elaboradores regularizaran su situación, para poder comercializar sus caldos, que muchas veces nada tiene que envidiar a las de las bodegas profesionales. De este modo, el Cabildo de la mano de Antonio Morales, consejero de Agricultura, inició el año pasado un proceso de regularización que sirvió para que una decena de estos productores cumplimentaran todos los requisitos, para su legalización. Entre ellos el registro sanitario, el registro de industrias agrarias, y el registro de embotellado. Tres condiciones para poder fabricar, envasar y vender su vino.

El primero de los registros, el sanitario, se exige por garantía alimentaria. El de industrias agrarias cumplimenta los requisitos técnicos de las instalaciones y el registro de embotellado autoriza a envasar. El proceso ha sido coordinado por el enólogo Alberto López Peláez, que ha sido el que ha orientado, paso a paso, a los elaboradores de vino en todos los trámites.

El éxito logrado el pasado año ha hecho que el Cabildo retome la iniciativa y tramite ya otro proceso de regularización en el que otra decena de productores en breve se pondrán al día.

La isla tiene un patrimonio de pequeñas bodegas que debería explotar turística mente y sus dueños piden a gritos una regularización que nunca llega.