Historias de nombres y oficios peculiares

21/06/2018

La historia de Genara, la niña que nace con una sola pierna y acaba siendo sirena en un parque de atracciones, emociona, incluso, a la actriz Tharais Armas, que dice luchar por que no se le quiebre la voz durante su lectura en la próxima presentación. El relato se integra en el libro La peculiaridad que une nombre y oficio, de Dévora Ventura, y se presenta este viernes en la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz, a las 20.30 horas. Tharais y el actor locutor Oskar Hernández leerán doce de los 17 cuentos y ocho microrrelatos que incluye el libro, en una velada en la que no faltará la música, a cargo de Ciro Corujo, acompañado al timple por José Vicente Pérez y a la guitarra por Adrián Niz.

El libro, con una corta tirada de 150 ejemplares y «formato golosina», como dice la autora, se podrá adquirir tras la presentación. Se trata de un aperitivo de la obra definitiva, en formato CD, que saldrá a la venta próximamente. Dévora ideó estos relatos pensando en la tradición narrativa radiofónica de mediados del siglo XX, cuando las emisoras contaban incluso con cuadros de actores en plantilla para dramatizar las historias que se emitían y que llegaron a ser un auténtico fenómeno social por su masivo seguimiento.

La peculiaridad que une nombre y oficio narra historias breves y muy imaginativas, con personajes «que carecen de todo, que ‘el que no es cojo es ciego’, pero que tiran para adelante, enviando el mensaje de que se puede vivir con eso, a pesar de tenerlo todo en contra», explica Dévora. La autora define a los protagonistas de sus relatos como «mágicos, seres que asisten de espectadores a su propia vida, que la ven desde fuera, como si fuera una obra de teatro».

Así, en su universo literario se encuentran Emérita Irundina, lectora, vestida de hombre, en una fábrica de tabaco de La Habana de 1865; Baldomero Palomino, un niño atormentado por su nombre que acaba siendo inspector de cocos, la propia sirena Genara, además de todo un catálogo de profesionales de lo más variopinto, desde doctoras de muñecas a afiladores, desde maquilladores de muertos a conserjes de colegio, pregoneros y hasta peceros. «En Méjico, los peceros eran quienes iban en las guaguas, allí llamadas peceras, leyendo para las personas analfabetas los carteles de las calles y las paradas, a cambio de una propina al final de la ruta», explica Dévora, que asegura que todos los oficios mencionados en el libro «existen o, al menos lo hicieron en un pasado».

CREACIÓN. Dévora fue la afortunada representante de Lanzarote en el taller laboratorio Planeta vulnerable II, impartido por el dramaturgo José Sanchis Sinisterra, dentro del festival ambiental Langaia. Conocer a una leyenda del teatro en castellano, el autor más representado del país no causó, sin embargo, tanto impacto en la escritora como descubrir «sus inmensos conocimientos en todo tipo de temas, claridad mental, su humildad y su nivel de formación». Los autores invitados al taller tendrán que realizar una obra teatral, alegórica a la concienciación ambiental, con posibilidad de su puesta en escena durante la celebración del festival en noviembre.

Dévora ha elegido a uno de sus personajes, Candela, una youtuber de las terapias y medicinas alternativas, que en esta ocasión anunciará productos para la limpieza del hogar «demostrando en cada gesto lo tóxico de todo lo que anuncia». La autora, que acaba de ser abuela, hace una reflexión sobre el dicho de que escribir un libro es como tener un libro. «No es verdad, la experiencia de la maternidad es solo comparable a tener otro hijo o, en mi caso, una nieta», dice, orgullosa de la pequeña Julieta, que ha cambiado algunos ritmos y prioridades en su habitualmente frenético ritmo de vida.

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