Doctor José Molina Orosa, listo para servir

07/04/2020

El principal recinto sanitario de Lanzarote ha reorganizado su logística humana e instrumental, para garantizar así el mejor trato posible a cualquier paciente necesitado de algún tratamiento

El Hospital Doctor José Molina Orosa de Arrecife, a nivel humano e infraestructuras, está capacitado para dar respuesta a las necesidades de Lanzarote en lo que al coronavirus se refiere. Al menos esa sensación quedó este martes en visita guiada por el gerente, José Luis Aparicio; y la directora del Área de Salud de Lanzarote, Noelia Umpiérrez; y con el personal dispuesto al máximo para aclarar dudas y conceptos.

La visita incluyó la carpa de triaje en Urgencias, habilitada para cribar las admisiones; la propia zona de Urgencias, coordinada por Emilio Martínez; y los espacios dedicados a Atención Primaria, incluidos laboratorio y las tres puntos calientes dedicados al coronavirus (espacio de sospechosos, UCI y planta de Hemodinámica, sin inaugurar, adaptada como otra UCI).

De inicio destaca que el personal sanitario apenas maneja mascarillas y guantes en las zonas limpias, donde no hay pacientes con coronavirus. Natalia Monzón, directora de Enfermería, lo justifica diciendo que se siguen medidas que recomienda el Ministerio de Sanidad, para así usar los equipos de protección «de forma racional y en aquellos lugares donde son útiles». El gerente respalda diciendo que de 2.500 trabajadores en el Área de Salud constan tres positivos. Y ninguno se infectó en las dependencias hospitalarias.

En la nueva UCI, una pegatina avisa que se está en espacio de riesgo por Covid-19. En esta planta se han reconvertido quirófanos. Se ha copiado hasta el mobiliario, con los monitores para controlar a los pacientes fuera. La planta de momento anda vacía, porque aún hay más camas de UCI que pacientes graves. En las puertas, carteles con la palabra «limpio» que significa que las estancias están preparadas para usarse. También carteles con mensajes de ánimo, principalmente pensados para el personal, sin asmáticos; con turnos revisados por Lourdes Betancort, supervisora. Hay cinco equipos de ocho personas, entre auxiliares y enfermeras. Sanae El Hadi, supervisora de quirófano, explica que han dividido el servicio en dos, la mitad para quirófanos y la mitad para Covid-19, junto a un quirófano por si hay que operar a infectados.

En la zona para sospechosos, contigua, ayer se contaba con un par de ingresados. Se les trata como positivos, por protocolo de seguridad, advierte Manuel García, jefe de Neumología, valedor de las medidas de confinamiento que se aplican. En el Hospital ya se han dado nueve altas y la media de estancia no llega a la semana.

Los pacientes están aislados, comunicados por vía telemática con el exterior. Incluso los sedados. «No sabemos si los escuchan o no pero es un consuelo para ellos y para sus familias», dice la supervisora Paloma González. Y, por supuesto, teniendo el personal presente al resto de pacientes. «No todo es coronavirus», queda claro, por más que haya bajado la presión en Urgencias y que muchas consultas externas sean por teléfono. Aún se dan citas y se hacen operaciones oncológicas, cesáreas, laparoscopias e intervenciones imprevistas.

Además, operan zona para donar sangre (laborables, de mañana) y laboratorio, donde el equipo que encabeza Miguel López, reforzado con cinco técnicos, hace test. También hay que destacar al Coviauto, junto al edificio principal, para valoraciones a pacientes, con implicación de Atención Primaria, con Aniuska Sutil al comando. Se ha tratado a más de 600 personas. En cada caso, con llamadas personales, para valorar y aconsejar.