Condenadas por unos implantes que casi matan a una paciente

23/11/2017

Las odontólogas que realizaron los implantes dentales defectuosos a Leticia Paniagua, paciente que estuvo a poco de perder la vida por la infección grave que sufrió, con secuelas aún en la actualidad, han sido condenadas a un año de cárcel, según fallo del Juzgado de lo Penal 3 de Arrecife, fruto de la vista de hace unos pocos días atrás.

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La decisión adoptada por la magistrada Aitziber Oleaga, contra la que cabe recurso, considera que las facultativas condenadas, Tibisay Viña y María del Carmen Franco, son responsables de «un delito de imprudencia médica grave, con resultado de lesiones con deformidad». Por ello a cada una de las odontólogas se le condena a un año de pena de prisión, así como a inhabilitación para el ejercicio profesional por dos años. En ambos casos, la mitad de la pena que reclamó la acusación particular.

El fallo también fija la obligación de las condenadas a indemnizar a la paciente, por varios conceptos, sin aclararse la cuantía, a expensas de que se determine en ejecución de sentencia. Se alude, eso sí, a la obligación de devolver lo cobrado por tres de los cuatro implantes efectuados, en una clínica sureña, con opción de quedar incluido el cuarto, en caso de que haya necesidad de ajuste y retirada, como en los otros tres casos citados.

También se fija la obligación de abonar el coste de los tratamientos de cuidado y rehabilitación de la paciente; además de una suma en concepto de daños y perjuicios, ésta en base a «la cuantía que derive de la valoración de secuelas emitida en el informe de la perito», que compareció en la vista del día 13, «sin perjuicio de su posible ampliación para el caso de ser necesarias nuevas actuaciones médicas u odontológicas».

La condena se refiere a una serie de circunstancias entre 2011 y el año posterior. Se efectuaron varias consultas e intervenciones, que causaron una infección a Leticia Paniagua que obligaron a su ingreso urgente en el Hospital Doctor Negrín en Gran Canaria, el 18 de marzo de 2012, como en su momento recogió CANARIAS7. En los primeros días de estancia hospitalaria se llegó a temer por la vida de la paciente; si bien finalmente ésta respondió a los cuidados y pudo ser dada de alta hospitalaria el 7 de abril, precisando de atención médica continuada desde entonces.

En el fallo se tiene en cuenta que las odontólogas basaron las intervenciones en una tomografía axial computerizada (TAC) hecha en 2009, prescindiendo de un análisis en días previos a las intervenciones. Además, se hace repaso a otras acciones contrarias que empeoraron la infección.