El secreto de ser pioneros 30 años

26/06/2017

El telescopio William Herschel nació para morir de éxito. Antes de ver su primera luz en junio de 1987 ya era pionero y a lo largo de sus 30 años de vida ha dado muchos primeros resultados para la astrofísica. El secreto para seguir siendo puntero no es otro que apostar por la investigación, ser un laboratorio de pruebas y formar a las futuras generaciones.

El diseño del telescopio William Herschel (en ingles WHT) fue «revolucionario» y sigue siéndolo tres décadas después. Su estructura fue «muy innovadora», pero solo con eso, asegura Marc Balcells, director del Grupo de Telescopios Isaac Newton (ING), al que pertenece el WHT, no se consiguen 30 años de producción científica al más alto nivel. Hace falta una instrumentación puntera y facilitar «que se investigue y se prueben nuevas tecnologías que permitan desarrollar conceptos innovadores».

Los ingenieros ingleses que diseñaron el WHT a principios de los años 80 ya vieron que el progreso de los ordenadores y su capacidad de cálculo iba a permitir hacer un telescopio distinto. El WHT fue el primero del mundo con montura altazimultal (con ejes de soporte en vertical y horizontal) y no con un eje polar como lo otros telescopios de la época.

El telescopio que el Science and Engineering Research Council (SERC) de Reino Unido y Holanda comenzaron a construir en La Palma en 1981 -el Instituto de Astrofísica de Canarias se unió al consorcio en 2003)- tuvo otro elemento innovador: un espejo primario más fino y ligero de 4,2 metros de diámetro. Sigue siendo el mayor de su clase en Europa.

Pero la visión de futuro de los ingenieros fue más allá, implementando dos plataformas a ambos lados del telescopio para lograr que la luz pudiera llegar horizontalmente, lo que permitió montar bancos ópticos con instrumentación pesada y para el desarrollo de nuevas tecnologías. Gracias a esta novedad, «en el WHT se han desarrollado muchos conceptos innovadores», explica Balcells, que destaca el sistema con el que el IGN ha gestionado este telescopio (y el Isaac Newton y el Kapteyn), dejando «usar la inventiva a los astrónomos para explorar nuevas formas de analizar la luz y probar nuevos conceptos».

El secreto de ser pioneros 30 años

Ahí radica, dice, «la importancia y la reputación» del WHT porque con ese «aprovechamiento de la inventiva se han logrado muchos primeros resultados».

El WHT tuvo durante años el récord de localización de quásares distantes. También confirmó por primeras vez la existencia de agujeros negros del tamaño de estrellas y desde él se vio por primera vez una enana marrón. Otra contribución a la astrofísica fue el descubrimiento de la expansión acelerada del universo a través de la observaciones de supernovas distantes, que valió el Premio Nobel de Física en 2011 a Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess. El WHT también puso su granito de arena en el hallazgo de siete exoplanetas.

«Al WHT le espera un futuro brillante», augura Balcells. La innovación será la clave, pero también su contribución a la formación de futuras generaciones, también canarias. «Es fundamental que se dé la oportunidad de desarrollar conocimientos tecnológicos y científicos a los canarios» y un ejemplo es el personal del ING, que en 30 años ha logrado que de sus 42 trabajadores la mitad sean españoles y 15 canarios.

El secreto de ser pioneros 30 años

El telescopio William Herschel lleva años transformándose ante la aparición de los telescopios de gran tamaño contra los que, pese a ser puntero, ya no puede competir. Y lo ha hecho explotando sus ventajas frente a nuevos gigantes como el TMT (Telescopio de 30 Metros), que tendrá una gran capacidad colectora de luz, pero un campo de visión limitado. Será con Weave, «el nuevo instrumento, potente y pionero» que se está construyendo para el WHT. Weave incluye un sistema de corrección del campo de visión del telescopio para ampliar a dos grados de libertad sus 2/3 de grado actuales y cuenta con un mecanismo de posicionado de 1.000 fibras ópticas que permitirán observar 1.000 estrellas o galaxias a la vez. Weave, junto con el satélite GAIA de la ESA, participará en la elaboración del nuevo mapa de la Vía Láctea.